🙌 En tus Manos, Señor, mis caminos,
mis pensamientos, mis decisiones,
y cada persona que me encuentre.
En medio de las dificultades que podamos afrontar en la vida, pedir fuerza a Dios es un acto de humildad y confianza en su providencia.
El Salmo 46,1 nos recuerda: "Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, una ayuda siempre pronta en los peligros". Esta certeza que Dios nos concede, nos impulsa a acudir a Él en todo momento, sabiendo que su gracia nos sostiene en medio de la tormenta, por muy duro que azoten los vientos.
Santa Teresa de Ávila, decía: "Basta una gracia de Dios para que el alma resista cualquier embate" (Camino de Perfección, cap. 16).
Con esta confianza, elevemos nuestro corazón a Dios, pidiéndole la fortaleza para perseverar, seguros de que Él nunca nos abandona.
¿A qué le tendrás miedo?
🙏