ยซ el chico, enseรฑรกndoles sus propios recuerdos utilizando su extraรฑa magia.
Todos estรกn de acuerdo en que deberรญa haberlo matado.
La pantalla se rompe en mil pedazos.
ยซ lรกstima, pero ya no importa.
El chico ha crecido mucho. Se parece mรกs a su padre que a su madre, pero por lo que sabe, ninguno de los dos lo admitirรญa. Una risa gรฉlida se le escapa; quรฉ irรณnica es la vida.
Caliban hace sus pesquisas. Rememora el encuentro en Nevada con ยป
ยฟY dรณnde quedaron esas flores, esas princesas y esos momentos de risa y felicidad? ยฟCuรกnto tiempo hace desde entonces? Quizรก su padre ya no sea el hombre que recuerda.
Por supuesto.
Recuerda que cada vez que la visita le trae una flor diferente, y que cuando era niรฑa le contaba cuentos de princesas y seres fantรกsticos. Ademรกsโฆ cada vez que sonreรญa le salรญan esos hoyuelos que tanto le gustan.
โLo sรฉ.
Por supuesto, se habรญa adelantado. En seguida, teletransportรณ a ambos a una sala oscura de los sรณtanos de su edificio, en Nueva York.
Lo รบnico que habรญa en la estancia era una celda enorme llena de gente asustada.
Abriรณ la puerta con un pensamiento.
โAdelante.
Primero un pie, luego el otro, sus ojos llenos de fascinaciรณn.
โAyรบdeme. He... yo... necesito... โPrimero, necesitaba sangre. No podรญa pensar con claridad, ni ver u oรญr de forma adecuada, si no obtenรญa la sangre que necesitaba.
Estรก de rodillas. La voz le hace elevar el mentรณn. Su rostro estรก pรกlido y sudoroso y tiene sangre en lugar de lรกgrimas bajando por sus mejillas. Su boca se abre como una rosa y logra dominar el temblor de su cuerpo lo suficiente como para asentir.
โEl final estรก cerca.
Lo repite, bajito, varias veces. Solamente estรก repitiendo lo que oye en su cabeza. Estรก esperando a saber quiรฉn es exactamente el siguiente.