Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre. Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina. El discurso religioso debe exhortar constantemente a desarmar los corazones y las palabras. #ViajeApostólico #Francia https://t.co/rhk1KeKrpq
En cuatro años nos van a decir que a Abelardo le tocó muy duro, que iniciar el gobierno con un terremoto es muy díficil y por eso no pudo hacer una buena gestión