Perdonad mi opinión de extrema izquierda, pero pienso que la policía no debería partirle la nariz a una profesora jubilada de 68 años y 50 kg de un empujón mientras reclama mejoras laborales para educar mejor a tus hijos.
Álex se marcha tras 308 partidos, ovacionado por más de 20.000 espectadores y por todos sus compañeros.
Lanzó su última flecha en el mismo estadio que le vio debutar en Primera con el Real Madrid de Mourinho en 2011.
La imagen más bonita del Cádiz en toda la temporada.
Son incapaces. La gota que colmó el vaso. Nos vamos de cabeza a Primera Federación. No tienen capacidad para soportar esto. Te ha empatado el colista en el 93' de partido. Si ganabas, tenías pie y medio en Segunda.
Merecen descender. Están haciendo todo lo posible para ello y lo van a lograr. No me sirve de nada el empate, esto duele como una derrota. 5 puntos de 51 posibles. Vergüenza absoluta.
Hasta hace bien poco, el día de partido era día de alegría para el cadismo. Era día de fiesta. Día de reunirte con tus seres queridos y compartir juntos un potentísimo vínculo emocional forjado con el paso de los años.
El día de partido paralizabas todo, cualquier compromiso se aplazaba porque jugaba el Cádiz CF. Te refugiabas en el Cádiz para evadirte de tus problemas diarios. Era tu momento sagrado, el momento de todos los gaditanos/as.
Ahora mismo, el día de partido se ha convertido en día de luto en Cádiz. Día de amargura, día de hacerte mínimas ilusiones y salir decepcionado. Día de dolor, mucho dolor ante el derrumbe total y absoluto de la entidad. El equipo no evade tus problemas, te hunde aún más. Te pisotea, te humilla.
La directiva no estrecha lazos, los rompe. Los jugadores no agarran la camiseta, la tiran. El entrenador divaga sin rumbo. Y en medio de ese tira y afloja con el centenario escudo del Cádiz CF, se encuentra una afición gravemente maltratada en estos últimos años.