Cada gol de Leo, a muchos, nos sigue acercando al niño que fuimos y ya nos somos. Leo Messi es el anclaje a un yo que ya no existe, pero en el que él permanece.
Si Boca fuese un club serio post partido echaría a Úbeda por lo que hizo hoy.
Lamentablemente no va a pasar y va a ser el DT durante todo el 2026.
Insólito.
Más allá de toda la guasada de este tema, también es un signo de estos tiempos ansiosos. Tenía que ser campeón, no se podía esperar a que lo fuera por las buenas, había que tener rápido el titular, el tuit, el logro que se esperaba, “a lo que vino”, el círculo que se cierra, la historia que se quiso contar.
Vamos a 8 títulos por temporada porque no se soporta la ansiedad de estar 3 meses sin un éxito y un fracaso, sin tener que echar al DT, al presidente y a medio plantel.
Necesitamos estrellas que se sumen en la cancha, en el escritorio o en un pasquín porque hay que sumar y sumar y sumar aunque no se tenga ni idea de qué se suma. Lo importante es cargar al otro, subir un tuit cada 6 horas festejando un campeonato de carton. Mear al resto, no importa cómo, mearlos a todos.
Está todo enfermo, podrido, arruinado y devastado.