¿Creen que pueden robarnos por decreto? ¡Sigan soñando!
Samuel Moncada les dio una clase de derecho y dignidad: Venezuela no reconoce tribunales comprados para entregar lo que es nuestro.
Nuestra única ley es el Acuerdo de Ginebra. ¡Al que no le guste, que no vea! 👀
Históricamente, Venezuela ha respaldado la descolonización de pueblos y territorios, una postura que surge de nuestra propia lucha contra la colonización española y, posteriormente, contra el despojo territorial del Esequibo orquestado por el imperio británico, del cual Guyana fue beneficiaria. Fiel a nuestros principios antiimperialistas, de soberanía y diplomacia de paz, Venezuela defiende hoy el Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966 entre Caracas y la recién independizada Guyana, para buscar una solución dialogada, soberana y mutuamente satisfactoria sobre el territorio de la Guayana Esequiba. Nuestra posición permanece firme; no aceptamos el uso de un tercero, como la Corte Internacional de Justicia, donde Guyana intenta tergiversar la historia y legitimar un despojo colonial.
La advertencia de Lula sobre los peligros de desatender la disuasión militar llega, al menos, con casi dos décadas de tardanza. Precisamente fue su gobierno (y el de Dilma Rousseff) el que limitó las posibilidades de que el Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR se convirtiese en una instancia sólida de coordinación, con capacidad de unir esfuerzos para proyectar poder en la región mediante ejercicios continentales y sistemas integrados de defensa. El 3 de enero de 2026, no solo Venezuela, sino la región entera, pagaron el costo de no haber avanzado en un plano hoy decisivo dentro de la confrontación geopolítica mundial.
Negociar con los secuestradores de tus padres que amenazan de muerte a tu familia
El título es una metáfora que describe la situación del gobierno de Venezuela y de la Revolución Bolivariana luego que en la madrugada del 3 de enero 2026 Estados Unidos, en una acción militar desproporcionada, violando el derecho internacional, secuestrara al Presidente Nicolás Maduro y a la Diputada Cilia Flores, su esposa.
Minutos después de consumado el secuestro la Vicepresidenta Delcy Rodríguez recibe una llamada de parte de los secuestradores en la cual la amenazan de muerte, y de exterminar el chavismo mediante oleadas de bombardeos. El exterminio no solo iría dirigido al Alto Mando Político Militar de la Revolución Bolivariana, sino que se extendería a la dirigencia de base del chavismo como lo señalaba el contrato de mercenarios de la Operación Gedeón, conocido formalmente como “Acuerdo de servicios Generales”, documento firmado en octubre de 2019 entre miembros de la oposición venezolana y la empresa Silvercop USA, dirigida por Jordan Goudreau.
Dicho contrato contemplaba la permanencia de los mercenarios por al menos 495 días, con la finalidad de exterminar con fuerza letal a la dirigencia de base del chavismo.
La Presidenta (E). Delcy Rodríguez y el Alto Mando Político de la Revolución Bolivariana están actuando y tomando decisiones para proteger al pueblo de otra acción de guerra por parte de Estados Unidos y evitar una guerra civil. El gobierno de Venezuela y el de la Revolución Bolivariana NO negocian en condiciones normales, negocian con secuestradores que poseen armas nucleares, que no respetan ninguna regla de convivencia y que controlan a los organismos encargados de administrar justicia según el derecho internacional, es una negociación asimétrica que marca una nueva época donde se impone el poder sobre las reglas.
La negociación asimétrica, aquella donde existe una disparidad significativa de poder económico, militar o político, ha entrado en una fase crítica. En un contexto de erosión del derecho internacional, las «reglas del juego» que antes servían como un pequeño escudo para las naciones menos fuertes están siendo reemplazadas por la fuerza pura y dura.
En este contexto, la «ética de la negociación» desaparece. El negociador de la nación menos fuerte no busca «ganar-ganar», sino minimizar daños y asegurar la supervivencia del Estado.
Estamos viendo una transición de un orden basado en reglas a uno basado en la jerarquía de poder. En la negociación asimétrica actual, el derecho internacional ya no es el árbitro, sino una sugerencia que las potencias ignoran cuando sus intereses están en juego.
Para las naciones en desventaja, la única defensa real es la relevancia estratégica: volverse indispensables en un nicho (tecnología, recursos críticos o posición geográfica) para que el costo de ser «atropelladas» sea demasiado alto, incluso para el más fuerte.
El análisis de las negociaciones entre Venezuela y Estados Unidos tras el 3 de enero de 2026 revela un caso extremo de asimetría, donde el uso de la fuerza militar redefinió por completo las relaciones internacionales.
La Presidenta (E). Delcy Rodríguez, actúa inteligentemente para asegurar la supervivencia de la República Bolivariana de Venezuela, potenciando la relevancia estratégica del Estado poseedor de la primera reserva petrolífera del planeta y su extraordinaria posición geográfica. Actúa dentro de un esquema de negociación asimétrica, utilizando el método de pragmatismo chavista, con flexibilidad táctica pero sin ingenuidad estratégica. Nuestra Presidenta (E). Delcy Rodríguez, merece y necesita el apoyo de toda la Nación Venezolana.
Buenos días pueblo Guerrero , resiliente y valiente ☕🌻
Un mes sin su amorosa presencia , Nicolás, el hermano, el padre, el hijo , el abuelo del pueblo venezolano ❤️ vamos por ellos los traeremos de vuelta!! 👉🏽✌🏽🇻🇪
#BringThemBack#LosQueremosDeVuelta
Hace un mes Venezuela fue atacada por la mayor potencia nuclear del mundo, a través de una operación militar inédita y desproporcionada. Pero, también fue inédita nuestra respuesta. Aquella madrugada del 3 de enero respondimos con los medios y fuerzas disponibles…
Hace un mes que EEUU secuestró a Nicolás Maduro y Cilia Flores.
En Venezuela, el pueblo lo tiene claro: es un secuestro, y les quieren de vuelta.
Cualquier periodista que hoy use palabras como “detención”, “arresto” o “captura” no te está informando, te está engañando.
🇻🇪
Cuántas veces les dijo esto y no me daban bola!!!!: “El @nytimes admite que las sanciones estadounidenses contra Venezuela "fueron diseñadas para perjudicar la economía del país":
"La campaña devastó la economía venezolana y provocó una crisis humanitaria", vía @ErikSperling
🚨 APLASTA COMO A UNA CUCARACHA la Diputada de la Izquierda Española @ionebelarra a la empleada de Salinas Pliego, @cayetanaAT
Le da una cátedra y le explica las 3 Verdades de la Intervención de Estados Unidos a Venezuela...
🚨 LE SALIÓ EL TIRO POR LA CULATA A TRUMP
Veamos cómo @DiegoRuzzarin nos explica lo preparada que está la nueva presidentA de Venezuela, @delcyrodriguezv, que tiene el apoyo del Chavismo y del Pueblo...
Maduro y El Jaque de Ginebra, la Sutil Audacia de ser un "Huésped de Guerra" en Manhattan.
Enero 05, 2026
Por: Kelly J. Pottella G.
La reciente comparecencia de Nicolás Maduro ante los tribunales de Nueva York, tras una captura que parece extraída de los anales de la geopolítica más cruda, ha dado un giro inesperado que trasciende la mera defensa penal. Al invocar formalmente el Tercer Convenio de Ginebra, el mandatario capturado ha ejecutado una maniobra de una sofisticación jurídica deslumbrante, diseñada para dinamitar la arquitectura del proceso en su contra. No se trata de un acto de desesperación, sino de un movimiento de judo político: Maduro utiliza la propia fuerza de su captor —la naturaleza militar de su aprehensión— para forzar un cambio de paradigma. Si fue extraído mediante una operación de fuerzas especiales y trasladado bajo custodia militar, la lógica de su defensa es implacable: no estamos ante un arresto policial por delitos comunes, sino ante la captura de un Comandante en Jefe en el campo de batalla, lo que le otorga el estatus de Prisionero de Guerra.
Esta habilidad para reencuadrar su detención obliga a la justicia estadounidense a enfrentarse a un dilema existencial. Al exigir el estatus de Prisionero de Guerra, Maduro busca activar un escudo de protección internacional que prohíbe el trato humillante, el uniforme de presidiario y las cadenas del sistema penal convencional. Lo que subyace es una audacia estratégica que intenta arrancar de raíz la etiqueta de "narcotraficante" que el Departamento de Justicia ha construido durante años. Al posicionarse bajo el paraguas de Ginebra, Maduro eleva su caso desde el fango de la criminalidad común hacia las esferas del Derecho Internacional Humanitario, donde las reglas del juego exigen un trato de dignidad institucional y, fundamentalmente, plantean la posibilidad de una repatriación obligatoria una vez que cesen las hostilidades.
Sin embargo, la fiscalía estadounidense se encuentra ya preparando su contraataque en este laberinto procesal. El argumento central de los fiscales no será negar la naturaleza militar de la captura, sino desvincular los cargos de narcoterrorismo y lavado de dinero de cualquier actividad legítima de un combatiente. La fiscalía sostendrá que la inmunidad de combate protege acciones de guerra, pero no actividades criminales transnacionales realizadas para beneficio personal. Intentarán convencer al juez de que el estatus de prisionero de guerra es incompatible con delitos que el derecho internacional clasifica como delincuencia organizada. Es una carrera por "despolitizar" el caso y mantenerlo en el terreno penal, mientras la defensa de Maduro plantea que la distinción entre "acto de Estado" y "delito común" es una construcción arbitraria del vencedor para evadir sus responsabilidades internacionales.
Esta colisión de doctrinas pone al tribunal en una posición incómoda: si ignora la solicitud, corre el riesgo de crear un precedente donde cualquier Estado pueda capturar a un líder extranjero y simplemente etiquetar sus funciones gubernamentales como "conspiración criminal" para eludir los tratados internacionales. Para Venezuela, esta estrategia implica una parálisis del relato acusatorio y un estancamiento jurídico prolongado. Mientras Maduro permanezca bajo esta sombra de autoridad legal, sugiere que su presidencia no ha sido revocada por un veredicto, sino que se encuentra en un estado de cautiverio bélico. En definitiva, Maduro ha convertido el estrado en un foro internacional donde el acusado termina interrogando la legalidad de los métodos de su captor, demostrando que, incluso tras las rejas, posee la agudeza para dictar parte del guion de la confrontación global.
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Españoles ya, les perdonamos lo del oro; pero dejen de exportarnos análisis políticos de retrasados mentales hacia América Latina. Agradecidos de antemano