¿Cómo explico lo tremendamente convencida que estoy de algunas cosas cuando este momento exacto de la vida está gritando a pleno pulmón justo lo contrario? ¿Intuición?
En 1955, el Estado expropió y vació el pueblo cacereño de Granadilla porque se lo iba a tragar un nuevo embalse.
Pero el pueblo nunca se inundó. Y nunca lo hará.
Hoy es un lugar precioso cuya historia merece la pena ser conocida.
Os la cuento en #LaBrasaTorrijos.
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