Todavía estoy sanando. No me refiero solo a sanar de malas relaciones o desamores.
Me estoy curando de los errores que cometí, de mis problemas familiares, de amistades, de fallarme a mí mismo, de decepciones, de expectativas que no pude alcanzar
Tengo una regla inquebrantable: te doy el doble de lo que me das, pero te quito todo en el momento en el que me fallas. Mi paz es cara, y mi capacidad para irme y no mirar atrás es mi rasgo más fuerte.
Cuando dicen “estándares altos”, todo el mundo piensa en el dinero, y yo solo pienso en la lealtad, el respeto y la inteligencia emocional. El dinero no puede arreglar un carácter o un corazón podridos.