En paz, porque yo sola me he sacado de lo más profundo sin lastimar a nadie, porque solo yo sé lo que pasó a diario y aún así siempre hago las cosas desde el amor y la empatía.
Aceptar la decisión del otro, sobre todo si se aleja, es la prueba más grande de elegancia y madurez. Dejar ir, dejar ser. No hay nada más bello que eso.