Tómenlo como quieran. Si dentro de su narrativa resulta más conveniente interpretarlo de una forma “amenazante”, están en su derecho. Yo, por mi parte, simplemente estoy estableciendo un límite.
No voy a permanecer indiferente mientras continúan hostigando a mi pareja ni mientras siguen involucrando nuestra relación en conflictos que tuvieron con ella hace más de un año. Ya es momento de dejar atrás situaciones que deberían haber quedado en el pasado.
Hagámoslo por la paz y por la tranquilidad de todos. Cada quien por su lado, sin ataques, sin indirectas y sin intentos constantes de perjudicar a los demás.
Ella es mi pareja, y mientras esté a mi lado voy a cuidarla, apoyarla y defenderla de cualquier forma de acoso o hostigamiento. No porque busque conflicto, sino porque considero inaceptable quedarse de brazos cruzados cuando alguien a quien amas está siendo atacado injustamente.
Pasen la página. Nosotros ya lo hemos hecho.
Abro “hilo”. No es normal ni aceptable dedicar tanto tiempo y esfuerzo a acosar a alguien. Tampoco es correcto coordinar ataques colectivos, algo que hemos podido identificar a través de la acumulación de pruebas y del patrón constante de publicaciones que, desde el año pasado, aparecen cada vez que buscan atacarla de manera conjunta.
Les pido, de forma respetuosa que se detengan. Contamos con la evidencia necesaria para reconocer lo que está ocurriendo, y resulta preocupante ver cómo personas que proyectan una imagen de amabilidad terminan mostrando conductas de hostigamiento, acoso y una evidente incapacidad para pasar la página y continuar con sus vidas sin mantenerse pendientes de los demás.
No subestimen nuestra capacidad para investigar ni nuestra capacidad para identificar lo que resulta evidente. Son ustedes quienes elaboran teorías, hacen suposiciones y envían estos mensajes. La prueba más clara es que el odio nunca llega hacia mí; siempre se dirige exclusivamente hacia ella, dejando en evidencia cuál es la intención detrás de todo esto.
Dejen de hacerlo. Nadie merece ser objeto de acoso sistemático por conflictos del pasado. Maduren, sigan adelante y permitan que los demás hagan lo mismo.
Siempre me da mucha risa cuando le mando un audio a mis amigos más cercanos, y la reacción es exactamente la misma: “¿por qué Maluma me está enviando un audio?”, es que algunas veces tengo el acento tan marcado.
Creo que es un verdadero lujo poder tener conversaciones incómodas sin el temor constante de que el vínculo se rompa. Cuando sentimos que expresar nuestras emociones, inquietudes o pensamientos pone en riesgo la permanencia de alguien en nuestra vida, quizá sea momento de cuestionarnos si estamos en el lugar adecuado.