A primera vista, cualquier obra de Bill Braun parece un collage tridimensional infantil hecho con recortes de papel kraft, cartulinas de colores, cinta de embalaje, grapas plásticas y plástico de burbujas.
Sin embargo, todo es una ilusión: las piezas son pinturas al óleo o acrílicas completamente planas sobre lienzo.
El espectador es engañado de forma absoluta gracias a su dominio milimétrico de la luz, las texturas y el volumen.