La película más vista en el planeta hoy, es mexicana y se llama La Captura.
The most-watched movie in the world today is Mexican, and it’s called Facing El Chapo.
Durante años nos hemos acostumbrado a historias donde los villanos parecen ganar. Narcotraficantes, delincuentes, políticos corruptos y gente sin escrúpulos aparecen como los poderosos: tienen dinero, lujos, éxito y pareciera que siempre se salen con la suya. De tanto verlo en las películas, en la política y en la vida real, corremos el riesgo de convencernos de que así son las cosas y de que no hay nada que hacer.
Por eso me gustó tanto La captura, la nueva película de Netflix basada en hechos reales. Esta vez los héroes son dos policías federales comunes y corrientes que, casi por casualidad, terminan frente al narcotraficante más poderoso y buscado del mundo. Tuvieron miedo, recibieron amenazas y ofrecimientos de dinero, temieron por ellos y por sus familias. Y aun así hicieron lo correcto.
La película nos recuerda algo que México necesita escuchar: el bien sí puede vencer al mal, pero para ganar tiene que actuar. Ante la pregunta que tantos nos hacemos —“¿y yo qué puedo hacer?”—, estos dos mexicanos simplemente hicieron lo que les correspondía y se sostuvieron cuando hacerlo se volvió muy difícil. Ese México de gente decente, valiente y que no se vende también existe. Gracias a Francisco González Compeán por recordarnos que los villanos no tienen por qué ganar. El bien también puede vencer. Pero necesita de nosotros.
Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder.
Porque el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia.
México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza.
Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación.
No murió sola.
Lenny fue hallada entre los escombros abrazando a su perro Salomón, protegiéndolo hasta el final.
Días después, Salomón acompañó a su familia en la despedida. 🕊️🐶❤️
Díganle a Andy López Beltrán que @MarinadelPilar conoce a unos abogados muy buenos que le pueden conseguir una cita en Panamá para revisar el tema de su visaJAJAJJAJAJAJA.