¡Que impotencia ver esto! "Ahóguenlo, ahóguenlo, ahóguenlo."
Lamentablemente fue asesinado. Eso gritaban mientras agredían físicamente, torturaban e intimidaban a Alexander Avendaño, un joven de 22 años, en el embalse de Guatapé el 24 de mayo.
Lo han querido presentar su muerte como un accidente. El video prueba que no lo fue. En las imágenes se ve claramente cómo un grupo de personas drogadas lo agrede, lo hostiga y lo presiona hasta forzarlo a tirarse al agua.
Alexander no sabía nadar. Nadie intervino. Nadie le prestó auxilio. Minutos después, el joven murió ahogado.Esto no fue un accidente. Fue un asesinato.
La Fiscalía tiene la obligación de identificar a todos los responsables y aplicar todo el peso de la ley. Un joven de 22 años perdió la vida mientras un grupo de personas lo empujaba a la muerte entre gritos.
Eso no puede quedar impune. Colombia no puede normalizar este tipo de barbarie.
No traigan hijos al mundo si no les van a preguntar cómo les fue en la escuela, si no van a compartir tiempo con ellos, si no los van a escuchar de verdad. Acompañarlos, motivarlos y hacerles sentir lo valiosos que son. Porque ni el celular ni la tablet reemplazan un abrazo.