Ojalá después de todo lo que he llorado, todo lo que he pasado y con todo lo que he tenido que lidiar a solas, la paz y la felicidad me abracen; y no me suelten nunca.
Claro que septiembre amarillo importa, porque hay personas que todos los días están buscando una razón para quedarse. Y porque nunca sabemos cuando una palabra, un abrazo o simplemente estar ahí puede hacer la diferencia.
El agotamiento real no siempre se ve como llanto.
A veces se muestra como enojo, irritabilidad o ganas de desaparecer.
No cambiaste; simplemente te agotaste.
Y cuando empezaste a priorizarte, te llamaron egoísta.
Me hago el que no, pero cargo una tristeza y una desilusión por dentro que no quiero ni existir, hay cosas que no logro entender y me deprime más pensar todo el tiempo.
Ni siquiera ha terminado el año, y ya sé que no quiero volver a vivir uno como este. Un año lleno de lecciones, de despedidas y de un desgaste que jamás imaginé. Un año en el que conocí una versión de mí que espero no volver a encontrar nunca.