Estuvieron cuatro años esperando que Julian tenga un mal partido y que Lautaro haga un gol (de penal, contra Jordania y la última fecha) para salir a matarlo.
Son todos amigos de Lautaro, nadie pero nadie habla bien de Julian. Edul, Agüero y todo el periodismo. Son un asco.
Se dejó el alma por River y puso en riesgo su presencia en el mundial para jugar la final del torneo con esta camiseta. Lo que hizo Marcos Acuña no se olvida en la vida, el mejor lateral izquierdo que pasó por el club. Gracias, Huevo. Te ganaste un lugar en el corazón del hincha.