De mi anterior relación aprendi; que a la primera mentira debo irme, que no debo rogar para que se queden conmigo, que nunca más debo pedir algo que al otro no le nazca hacerlo o decirlo, y sobre todo que no debo conformarme con poco, cuando yo doy mucho.
La gota que derramó el vaso no es el enojo, es el cansancio, porque cuando uno se cansa la mentalidad cambia, no avisas, no persigues, no ruegas, no esperas, no corres, no te interesa más, solo cierras el libro, apagas la luz, bajas el telón y punto final.
La mayor lección que aprendí este año es que nunca, bajo ninguna circunstancia, debemos esperar que las personas tengan la misma consideración y el mismo amor que nosotros tenemos por ellas
Me volví una persona que prefiere enfrentar una ruptura, perder un trabajo, estar sola, sentirme perdida o empezar de cero, antes que vivir una vida que no esté a la altura de lo que sueña.