Para los del “antes había más alumnos por clase”:
También había mucha más autoridad del profesor, más respeto por parte de las familias, mucho más esfuerzo por parte del alumnado y no se regalaba la promoción de curso. Se exigía más y se asumía que estudiar implicaba sacrificio.
La realidad es triste, que nos sorprenda un personaje masculino por ser decente y comportarse como una persona coherente y que caigamos todas enamoradas de él dice mucho de la sociedad en la que vivimos
Ayer hice un audio para animar a mis compañeros y se hizo viral en varios grupos de WhatsApp. Posiblemente lo hayas escuchado, pero quería decir algo parecido aquí
Llevaba 14 años más o menos trabajando para la Generalitat como profesor. . Este año estoy como profesor en el exterior, lo que me impide físicamente y económicamente hacer huelga, pese a que he podido ayudar con casi 500€ a la caja de resistencia y anteriormente ayudando a los compañeros de mi anterior centro para el material.
Lo primero es daros, a cada uno de los que estáis siguiendo la huelga, las gracias. GRACIAS de corazón porque la respuesta es histórica, yo que he hecho todas las huelgas convocadas desde 2009, por coherencia y principios, nunca vi tal grado de respuesta unitaria. Lo máximo una huelga indefinida intermitente en 2013 por la rebaremación de interinos, pese a que aquella ley me beneficiaba personalmente, pero como trabajador jamás he podido pensar individualmente. Gracias de corazón a cada uno de los que incluso habéis estado haciendo huelga todos los días.
Lo segundo es que la lucha no es fiesta ni hacer el vago, es dura y desgasta mucho. Puedo entender el cansancio, máxime cuando en algunos foros se lanzaron mensajes triunfalista el lunes. Yo siempre pensé que no había acuerdo. Y entiendo la preocupación económica. Pero quiero daros una buena noticia, la cantidad de gente en huelga va a colapsar los servicios administrativos de Conselleria y van a tardar mucho en quitaros el salario: en la huelga de 2013, ni la mitad que está, tardaron más de un AÑO en hacerlo. Así que tenéis tiempo de amortiguar el golpe.
Ayer hubo cierto descenso en los huelguistas. Lógico y razonable y no se puede juzgar ni yo me creo autorizado, les comprendo humanamente. Pero ello dio fuerza a la Conselleria para ponerse chula. Por eso es FUNDAMENTAL que cojais impulso. Para lograr una demostración de fuerza final. Y que tengan que ceder, y a ello ayudará las dimisiones en bloque de equipos directivos. Y yo sé que lo haréis, porque habéis demostrado mucho valor y sé y pienso que sois un ejemplo.
Pero os digo más: sois y os habéis convertido en un ejemplo para muchos fuera de Valencia e incluso de España. Una derrota de los profesores valencianos será un palo para muchos: veis, no se puede, hay que rendirse. Pero pese a que la prensa afin pretende poneros en contra de la gente, mucha de ella subvencionada por la Generalitat, muchos entienden y os apoyan, incluso en el extranjero y en otros territorios del Estado, que vuestra victoria servirá de ánimo para muchos: "veis como luchar sirve, los profesores valientes de Valencia lo demuestran". Porque cada VICTORIA de la clase trabajadora en cualquier lugar es una victoria de todos.
No os podéis imaginar la de gente que, en el lugar que estoy estos días me decían "Que huevos tienen tus compañeros, que no se rindan" "ojalá hicieran lo mismo aquí"
Yo sé que vais a poder y vais a ganar. Solo puedo deciros GRACIAS, GRACIAS Y A POR ELLOS, que son unos mierdas
💪💪💪💪
para mí el debate de la fast fashion como persona que históricamente no ha tenido un duro comienza y termina con el concepto de que tiré este año un jersey que mi madre me compró en primark en segundo de la eso... quiero decir
Igual no os lo están contando, porque lo que pasa aquí no suele llegar a Madrid.
Hoy es el tercer día de huelga indefinida en la educación pública del país Valencià.
Está siendo muy seguida y además con movilizaciones.
Esto es Valencia hoy.
El viernes otra gran manifestación, viene la gente de Castellón y Alicante.
Vamos a petar la ciudad.
Ortí dimissió.
El desgobierno valenciano nos lleva al abismo.
Ni un paso atrás.
Reunión de padres.
Instituto público.
18:30.
Aula de tecnología.
Sillas incómodas.
Proyector que tarda más en encenderse que un adolescente un lunes.
Tema del día:
“Móviles y redes sociales en menores.”
La directora empieza:
—Estamos viendo más conflictos por grupos de WhatsApp, vídeos grabados en clase y cuentas falsas de Instagram.
Una madre levanta la mano.
—Yo lo tengo clarísimo. Hay que prohibir los móviles.
El padre de al lado asiente.
—Totalmente. Los niños están enganchados.
Todos muy firmes.
Muy responsables.
Muy “esto antes no pasaba”.
Hasta que suena un móvil.
El de la madre.
Lo coge.
Mira la pantalla.
Sonríe.
—Perdón, es mi hija.
La directora espera.
—Tiene 11 años.
—¿Y tiene móvil?
—Sí, pero solo para emergencias.
Emergencias.
Claro.
En la pantalla se ve el mensaje:
“Mamá, me das Robux?”
Emergencia humanitaria.
Nivel ONU.
La directora sigue:
—El problema no es solo el móvil. Es el uso sin control.
Otro padre interviene:
—Mi hijo no está enganchado. Solo ve vídeos para desconectar.
—¿Cuánto tiempo?
—No sé. Dos horitas.
—¿Al día?
—Bueno, entre semana. El finde más, porque se aburre.
Se aburre.
La gran tragedia moderna.
Antes un niño se aburría y acababa inventando una portería con dos mochilas.
Ahora se aburre y le entregamos un casino de dopamina con funda azul.
La tutora enseña varios casos.
Insultos en grupos.
Fotos sin permiso.
Burlas.
Audios.
Niños de 12 años hablando como adultos quemados por internet.
Una madre se indigna:
—Pero eso es culpa de las plataformas.
Sí.
De las plataformas.
Y de los algoritmos.
Y de China.
Y de Silicon Valley.
Y del capitalismo.
Todo menos de quien le compró un smartphone de 900€ a un niño que todavía pierde la chaqueta en educación física.
Entonces la directora dice:
—Proponemos que no traigan móvil al centro.
Silencio.
Del espeso.
Del que huele a contradicción.
La misma madre que pedía prohibición se echa hacia atrás.
—Bueno, tampoco nos pongamos extremos.
—¿Por qué?
—Porque yo necesito saber dónde está mi hija.
—Está en el instituto.
—Ya, pero necesito escribirle.
—¿Durante clase?
—Solo si es importante.
—¿Como los Robux?
Otro silencio.
Más bonito.
Más pedagógico.
El padre de las “dos horitas” se cruza de brazos.
—Prohibir no educa.
Ah.
La frase comodín.
“Prohibir no educa.”
Curioso.
Porque en casa tampoco educa nadie.
Solo cargan el móvil, pagan los datos y luego culpan al profesor cuando el niño no atiende.
La reunión termina.
Todos salen hablando de límites.
De salud mental.
De infancia robada.
De que “algo hay que hacer”.
En la puerta, la hija de la madre espera sentada en el suelo.
11 años.
Móvil en la mano.
TikTok abierto.
Auriculares.
Ni mira cuando su madre llega.
—Cariño, vámonos.
Nada.
—Cariño.
Nada.
La madre suspira.
—Es que está en una edad difícil.
No.
Está en una pantalla fácil.
Y ahí está el problema.
No son solo los móviles.
No son solo las redes.
No son solo los colegios.
El problema son adultos que quieren que el Estado prohíba lo que ellos no se atreven a limitar en casa.
Padres que piden mano dura en las reuniones…
y luego negocian con un niño de 11 años como si fuera un sindicato con abogado.
Resumen:
Quieres prohibir TikTok.
Perfecto.
Pero empieza por no usarlo como niñera.
Porque si tu hijo no puede cenar, esperar, aburrirse o mirar por la ventana sin una pantalla…
igual el algoritmo no entró en tu casa.
Igual lo invitaste tú.
En Francia un marido drogaba a su mujer para que más de 80 hombres la violaran. Y en lugar de ejecutarlos muchos franceses le echaban la culpa por "no darse cuenta". Los delitos sexuales contra la mujer estan naturalizados en este mundo de mierda