🇧🇷Flávio Bolsonaro eleva una oración a Dios: “Señor, dame la oportunidad de ser presidente de Brasil, porque creo que es proyecto Tuyo. Dame sabiduría, coraje, fuerza y salud para hacer el mejor trabajo por el pueblo brasileño. Sana nuestra nación.”
Amén 🙏🏻
🐘❤️ CUANDO TODO PARECÍA PERDIDO, LA SALVACIÓN LLEGÓ DE UNA MANERA INESPERADA
En medio de las inundaciones y la desesperación en Nepal, cuando el agua arrasaba con todo a su paso, ocurrió una escena que parece sacada de una película.
Un elefante se abrió camino entre las aguas y los escombros para ayudar a dos niños y ponerlos a salvo, demostrando que el instinto de proteger y la compasión no conocen fronteras.
A veces, la humanidad no se encuentra en quien habla más fuerte, sino en quien extiende la trompa cuando otro necesita ayuda. 🐘
Porque incluso en medio del desastre, todavía existen historias capaces de recordarnos que la bondad sigue viva. ❤️🌎
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La Policía española golpea con bastones a españoles indignados en Ceuta, pero deja entrar a miles de hombres ilegales en edad militar que violan su frontera. 🇪🇸 Pedro Sánchez es un tremendo HIJO DE PUTA.
La ciudad española de Ceuta vive una de las mayores crisis migratorias de su historia. En apenas unas horas, más de 40.000 personas cruzaron de forma irregular desde Marruecos hacia este enclave español en el norte de África, desbordando por completo la capacidad de respuesta de las autoridades. Las primeras estimaciones incluso elevan la cifra hasta cerca de 49.000 migrantes.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido como “una violación de la integridad territorial de España” y anunció nuevas medidas para reforzar la frontera, entre ellas la instalación de boyas en el espigón que separa Ceuta de Marruecos para dificultar nuevos cruces. También agradeció la cooperación de Marruecos para acelerar la repatriación de quienes ingresaron irregularmente.
La crisis ha dejado además un saldo trágico. Al menos 27 personas han muerto al intentar llegar a nado a territorio español, mientras miles de migrantes permanecen en las calles de Ceuta, donde los centros de acogida están completamente saturados. Cientos han pasado la noche en parques, gasolineras y espacios públicos, mientras los servicios de emergencia intentan responder a una situación sin precedentes.
En el plano político, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, responsabilizó al Gobierno por la crisis migratoria y exigió la comparecencia urgente de Pedro Sánchez en el Congreso. Además, pidió reformar la Ley de Extranjería para facilitar el rechazo en frontera de quienes intenten ingresar por vía marítima, tras una reciente sentencia del Tribunal Supremo que modificó la aplicación de las devoluciones inmediatas en estos casos.
Mientras tanto, la tensión también se ha trasladado al lado marroquí de la frontera. En la localidad de Castillejos se registraron enfrentamientos, vehículos incendiados y ataques contra instalaciones militares, mientras las fuerzas de seguridad intentaban contener a nuevos grupos que seguían tratando de llegar a Ceuta.
Familiares de Cristina Ramos exigen respuestas a las autoridades venezolanas. Su hija, Crisnel Mata, denuncia que pasaron treinta y siete días antes de que les informaran sobre el fallecimiento de su madre, y que hasta ahora no saben dónde está el cuerpo. Por ello, piden una respuesta clara del fiscal general Larry Devoe y del director del CICPC, Douglas Rico.
La señora Cristina se hizo famosa luego de que fue rescatada con vida bajo los escombros en un edificio en La Guaira y ahí, su rescatista, le daba ánimos al comentarle que “tenía las uñas bonitas”.
Miles de migrantes cruzaron este jueves desde Marruecos hacia Ceuta, una ciudad española ubicada en el norte de África, en uno de los mayores ingresos irregulares registrados en los últimos años.
Muchos caminaron hasta la frontera y luego rodearon a nado el espigón que separa ambos territorios. Las autoridades españolas se vieron rápidamente desbordadas ante la magnitud de la llegada.
Testigos relataron escenas de personas celebrando al alcanzar suelo español, mientras otras, muchas de ellas con niños, buscaban ayuda tras completar una travesía agotadora. Equipos de emergencia y agentes de la Guardia Civil concentraron sus esfuerzos en atender a los heridos y tratar de mantener el orden.
Ceuta es una de las dos ciudades españolas situadas en territorio africano y constituye una de las principales puertas de entrada a la Unión Europea para miles de migrantes que parten desde Marruecos. Cuando se producen llegadas masivas como esta, los centros de acogida suelen quedar rápidamente saturados.
Hasta el momento, las autoridades no han explicado qué provocó este ingreso masivo, mientras el Gobierno español trabaja para controlar la situación y atender la emergencia humanitaria generada por la llegada de cientos, e incluso miles, de personas.
En un abrir y cerrar de ojos, 50mil bárbaros ingresaron en España. Se suman a otros millones que vienen invadiendo Europa sin descanso desde hace años.
La fórmula para esta locura se puede resumir en 5 piezas de un mismo engranaje:
1) Globalistas al frente de la Unión Europea. Bruselas impone una agenda migratoria abierta y castiga a los gobiernos que intentan recuperar el control soberano de sus fronteras.
2) Industria de las ONG. Convierten en un negocio la recepción de bárbaros, y presentan la invasión como un acto “humanitario”. Son verdaderas mafias del tráfico de personas.
3) Ideología multicultural. Se inyectó en occidente la farsa de “todas las culturas valen lo mismo”, y por lo tanto todas podrían convivir en el mismo territorio sin fricciones. Esto bloqueó la asimilación cultural de los bárbaros.
4) Wokismo. Lo anterior se complementó con un complejo de culpa autoinducido en los europeos: opresores históricos de buena parte del mundo según esta narrativa, habrían contraído una deuda moral permanente que hoy debería saldarse mediante políticas de fronteras abiertas.
5) Tribunales activistas. Convierten el derecho de asilo y los derechos humanos en obstáculos permanentes para expulsar a quienes ingresan ilegalmente.
La noche del miércoles, el reconocido tenor Andrea Bocelli cantó para el Papa León XIV durante el encuentro de oración “Cántico de la Paz” en Borgo Laudato si’, en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo.
El evento, que conmemora los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, reunió al Papa, a Bocelli y al coro ABF Voices —164 niños de Tierra Santa, Uganda e Italia— en una velada de oración, música y reflexión.
En su mensaje, el Papa León XIV afirmó que la belleza tiene fuerza para conducir a las personas hacia Dios, comparando la música con un cauce que nos guía de vuelta a su fuente. Animó a los jóvenes a usar sus dones para buscar “al que es la Belleza misma” y rezó por la paz en las regiones heridas por la guerra y la violencia.
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🇻🇪🎨🐶 𝐄𝐥 𝐩𝐚í𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐞𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐝
Vandalizar el mural dedicado a Tsunami parece un daño menor frente a las enormes heridas de Venezuela. Precisamente por eso importa tanto: una nación también se reconstruye en la manera como aprende a cuidar aquello que ama.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Hay agresiones cuyo costo cabe en una factura y otras cuyo verdadero daño resulta imposible de calcular. Una pared se limpia, una pintura se restaura, el artista vuelve con sus pinceles y, después de algunas horas o algunos días, quizás nadie pueda advertir dónde estuvo la herida. Pero algo ocurrió allí que merece ser mirado con mucha más atención que la que solemos concederle a un acto de vandalismo: alguien encontró un homenaje y decidió dañarlo; encontró belleza y dejó una cicatriz; encontró el agradecimiento de una comunidad hacia un perro que había ayudado a salvar vidas y consideró que aquello podía ser destruido.
Por eso la invitación del artista Giordanni Sánchez (@giordannis_) a restaurar el mural dedicado a Tsunami tiene una dimensión que desborda por completo la pintura. Ojalá vayamos, ojalá se restaure y ojalá quede incluso más hermoso que antes, porque alrededor de esa pared tenemos la oportunidad de conversar sobre una pregunta mucho más grande: ¿qué clase de país vamos a construir cuando llegue la hora de reconstruir Venezuela?
Tsunami posee, además, una de esas biografías que parecen escritas para avergonzar un poco a los seres humanos y, al mismo tiempo, reconciliarnos con nosotros mismos. Antes de convertirse en perro de búsqueda y rescate, conoció el abandono y el maltrato; alguien lo salvó, fue entrenado y terminó dedicando su extraordinario instinto a buscar seres humanos sepultados bajo los escombros. Tras los terremotos de junio volvió a hacerlo en Venezuela, entrando allí donde el concreto había convertido hogares en trampas y donde cada minuto podía separar la vida de la muerte. Hay una extraordinaria justicia poética en esa historia: un perro al que una vez hubo que rescatar terminó aprendiendo a rescatar a los hombres.
Quizás por eso comenzaron a aparecer obras en su honor. Artistas de distintas regiones quisieron fijar su figura en murales, ilustraciones, esculturas y otras expresiones nacidas después de la tragedia. Es una reacción profundamente humana: cuando las palabras quedan pequeñas, hacemos monumentos, pintamos paredes, sembramos árboles, ponemos nombres en las plazas. Desde hace miles de años el arte cumple también esa función misteriosa de impedir que la gratitud desaparezca junto con el instante que la produjo.
Un mural de Tsunami, entonces, jamás fue únicamente la reproducción de un perro: era una carta de agradecimiento escrita sobre una pared, una manera sencilla de decirles a quienes rescataron, excavaron, cargaron piedras, buscaron desaparecidos, atendieron heridos y permanecieron durante horas frente a montañas de concreto que su entrega no pasó inadvertida; y de decirle a un animal que se internó entre estructuras donde nosotros habríamos sentido miedo que su huella pertenece también a nuestra memoria.
Por eso duele verlo vandalizado, y conviene que duela, porque durante demasiado tiempo hemos cometido el error de reservar nuestra indignación para las grandes catástrofes morales mientras concedemos una especie de amnistía cotidiana a las pequeñas devastaciones: la basura arrojada desde una ventana, la plaza maltratada, el banco roto, el árbol arrancado, la pared recién pintada que alguien ensucia. Parecen asuntos diminutos cuando se los compara con la corrupción, la violencia, la destrucción institucional o la tragedia económica de un país; sin embargo, dentro de esas conductas diminutas habita una idea gigantesca y venenosa: lo que pertenece a todos puede ser tratado como si no perteneciera a nadie.
Hay una idea formulada hace más de cuarenta años por James Q. Wilson, politólogo estadounidense, y George L. Kelling, criminólogo, que ayuda a comprender por qué un gesto semejante puede pesar bastante más de lo que su tamaño sugiere. La llamaron la teoría de las ventanas rotas: un edificio con un cristal quebrado que permanece abandonado envía la señal de que nadie parece hacerse cargo, y el deterioro puede terminar reproduciéndose hasta incorporarse al paisaje. Más allá de las controversias que posteriormente suscitaron algunas aplicaciones policiales de aquella teoría, su intuición sobre el espacio compartido conserva una fuerza difícil de ignorar. Leída al revés, ofrece además una idea mucho más luminosa: una pared cuidada, una plaza barrida, un mural intacto son también señales; pruebas visibles de que ese lugar todavía importa, de que alguien lo siente suyo y está dispuesto a protegerlo.
A primera vista, cuesta relacionar el mural de un perro rescatista con la Venezuela inmensa, dolorosa y urgente que estamos viviendo. Un mural no modifica el precio del petróleo, no libera a un preso, no reconstruye un hospital ni fija la fecha de una elección, y precisamente allí reside parte de su importancia: cuidarlo demuestra que todavía somos capaces de agradecer cuando nadie nos obliga, de preservar algo que no produce beneficio inmediato y de reconocer valor allí donde solo existen memoria, belleza y afecto colectivo. Un país que aprende a cuidar sus pequeñas cosas empieza, casi sin advertirlo, a ensayar el cuidado de sí mismo.
La Venezuela que tendremos que levantar exigirá obras monumentales, pero reconstruir un país no consiste únicamente en sustituir lo roto por algo nuevo. Hará falta algo más difícil que cemento fresco: recuperar nuestra relación afectiva con lo que compartimos y volver a sentir como propio aquello que pertenece a todos, esa parte íntima de la vida común que también construye un país. Si hemos perdido tanto, ¿cómo podríamos permitirnos seguir despreciando aquello que todavía se crea con amor?
Por eso hay algo profundamente valioso en la invitación de Giordanni Sánchez a restaurar el mural. Restaurar contiene una filosofía entera: reconocer la herida sin concederle la última palabra a quien la produjo; responder al deterioro trabajando y hacer que, allí donde alguien dejó una agresión, otro regrese con color. Quizás esa sea también una imagen de la tarea que nos espera como país: recuperar una cierta delicadeza, el respeto por lo hermoso, por la memoria y por esas cosas aparentemente pequeñas que hacen habitable una sociedad. La belleza posee una fuerza silenciosa: le recuerda al ciudadano que merece vivir mejor.
Quiero imaginar ese mural restaurado y, frente a él, a un niño preguntando quién es el perro de la pared. Que alguien le cuente entonces que Tsunami fue primero rescatado y que después dedicó su vida a rescatar seres humanos. Quizás, muchos años más tarde, ese niño recuerde la historia cuando tenga delante algo que pertenece a todos y comprenda, casi instintivamente, que ciertas cosas merecen cuidado.
Las naciones van tomando forma lentamente en aquello que toleran, en aquello que protegen y, sobre todo, en aquello que enseñan a sus hijos a respetar. Tsunami ya hizo su parte entrando entre los escombros; ahora nos corresponde a nosotros aprender a salir de ellos.
La nueva Venezuela empieza cuidando lo que ama.
𝐈𝐍𝐕𝐈𝐓𝐀𝐂𝐈Ó𝐍: Este domingo 2 de agosto, a las 9:00 a. m., Giordanni Sánchez invita a restaurar el mural de Tsunami, en las inmediaciones de la UCV. Quien quiera sumar sus manos será bienvenido.
https://t.co/s5oSlmSViv
Ante las dudas sobre la gestión de los miles de millones extraídos de Venezuela por EE.UU. el departamento de Estado y la Casa Blanca enviaron ayer una delegación para marcar en corto a Delcy. Washington quiere transparencia y garantías de orden en el gasto del régimen. En @abc_es