@LaMadreDeSatan Es una forma de mostrar que los problemas del país y el sentir de sus ciudadanos importan entre 0 y nada. Tanto insulto deja huella y las personas con cierto carácter, necesitan expresar sentimientos como odio o venganza a un corpus cuando no pueden hacerlo de otra manera.
@Capitana_espana Imagino que Roig habrá dicho a quien corresponda "si la tienda es saqueada, Mercadona se va de Ceuta" y bueno, eso igual es suficiente.
@martinvars@juansotoivars La cesárea es peor, más medicada, más invasiva, más intervencionista, con peor recuperación para la madre y con posible incidencia de sobre futuros embarazos. No es mejor, es lo última opción cuando la vía vaginal no progresan con ninguna técnica.
@LaMadreDeSatan@LaMadreDeSatan ¿Que opinas de una vigilancia 24/7 mediante drones y de sistemas de primera intervención autónomos con drones también, antes de que el incendio se haga adulto? ¿Sería factible, podrían también usarse para captar evidencias sobre el entorno y posibls responsabls?
Lo del atentado en el desfile LGTB es el mejor resumen de la locura que vive Europa.
1️⃣A Abdul, un tipo sin raíz europea ni intención de integrarse, le dan nacionalidad alemana; o sea, es tan alemán como un señor de Baviera.
Esto ya es una locura, pero ahora viene lo bueno.
2️⃣Después de una juventud plagada de antecedentes y radicalismo, se larga a hacer la Yihad y a cortar cabezas de infieles. Oye, ni tan mal. Uno menos en Europa.
3️⃣Pero no, lo trincaron y lo llevaron de nuevo a Alemania y le hicieron prometer que se portarla bien.
4️⃣Para sorpresa de nadie, ocurrió lo impensable, ya una condena ridícula, y a pesar de seguir emitiendo soflamas yihadistas sin que nadie hiciera nada, cogió un coche, se metió en el desfile del Orgullo e intentó matar a todo el que pudo, se ha cobrado una vida y ha dejado 30 heridos, algunos de extrema gravedad.
5️⃣El tipo estaba identificado desde el primer momento, pero a pesar de tener antecedentes por radicalismo, yihadismo, proselitismo, de irse a combatir con el ISIS y demás, las autoridades no terminaban de tener claro que estuviéramos ante un caso de terrorismo, eran más bien problemas mentales, pero sin descartar aún nada. Unos genios.
6️⃣Normalmente, cuando hay una agresión homofoba —por ejemplo, una señora de 90 años que ha mirado mal a una pareja homosexual en un bar—, el colectivo emite mil comunicados alertando del peligro de los comportamientos retrógrados e intolerantes y, por supuesto, advierte del enorme daño que la ultraderecha hace al colectivo. Si un tipo blanco agrede a un homosexual, los telediarios y las portadas se llenan. Y oye, me parece estupendo.
7️⃣Aquí hay una persona asesinada y 30 más que han estado cerca. Cero comunicados, cero manifestaciones. Aun así, aprovechando que el Neckar pasa por Stuttgart, algunas voces han advertido igualmente del peligro de la intolerancia de la ultraderecha.🤷
8️⃣Aunque podían haber aprovechado cualquiera de esos comunicados que tienen ya escritos y solo cambiar la palabra "ultraderecha" por "islam", no lo han hecho.
9️⃣Si han convocado una vigilia. ¿Para condenar el suceso? No; para advertir del peligro de la ultraderecha y decir que, y esto es literal, "esperábamos que el autor fuera un ultra cristiano y blanco, pero desgraciadamente no lo es" así que, ahora, la ultraderecha amplificará su discurso racista.
🔟El mensaje principal, la programación mental en la que están ahora ocupados el colectivo y los medios de comunicación, es en el de advertir de que hay ya gais, lesbianas y transexuales, que se están volviendo de ultraderecha.🤡
Bonus Track: Al día siguiente del atentado, el criminal fue localizado por la Policía, intentó asesinar a un agente y fue abatido. Algunas voces del espectro progre, hablan de violencia y de falta de recursos para tratar a esta gente con problemas mentales. De los recursos para apoyar a las víctimas y sus familias y a los policías, no ha hablado nadie.
Por sacar la lectura esencialista, el Mundial de España ha sido muy como somos.
Sin mucho optimismo, sin grandes figuras y sin demasiado espectáculo pero con mucho oficio, un buen trabajo y dejando atrás a muchos países que pensábamos serían mejores y luego no.
@wallstwolverine Se han pasado con todo lo que han echado al medio ambiente, alimentación y bebida para amansar a la población y ahora los soldados no están lo suficientemente motivados para luchar hasta los extremos necesarios en guerras externas por de intereses económicos y geopoliticos
@JCdelninojesus Le habrán llamado de todos los estamentos de TVE para escucharla, para decirla que la entienden, sugeriría que igual ha exagerado un poco, prometerle que no volverá a ocurrir y con un poco de suerte, subirle el sueldo, pero seguro que alguien tiene yo escrita su fecha de salida.
@LaMadreDeSatan La perspectiva del tiempo nos da el mejor baremo, tanto de los excesos como del exceso de celo legal. No hay una solución 100% perfecta, ni siquiera bonita, reparadora o moralmente aceptable en ningun caso, solo queda decantarse por la que a cada uno le produzca menos náuseas.
El “I'm just a girl” ha vuelto loco al feminismo
El feminismo hegemónico pasó años fabricando a la mujer empoderada y ahora no sabe qué hacer con una generación que responde con el meme de “I'm just a girl”.
Lo interpreta como una regresión, como una huida de la responsabilidad y como la prueba de que el debilitamiento del movimiento feminista ha dejado a muchas jóvenes sin organización, sin conciencia política y sin aquellos diques de contención que antes las conducían hacia la izquierda.
Puede haber algo de eso, pero falta hacerse una pregunta bastante más incómoda, que si el “I'm just a girl” no es únicamente una reacción contra el feminismo, sino que también sea una caricatura de algunas de sus propias contradicciones.
Durante años se construyó el ideal de una mujer que debía ser fuerte, independiente, ambiciosa, sexualmente libre, profesionalmente exitosa, emocionalmente autosuficiente, políticamente consciente y permanentemente vigilante. Hoy responde con el “I'm just a girl”.
Con el femenismo hegemónico todo acabó siendo político. La ropa, el maquillaje, el sexo, la maternidad, la ausencia de maternidad, el trabajo, la pareja, los juguetes de los niños, los anuncios, las películas y hasta el lenguaje.
Ser una mujer empoderada terminó pareciéndose demasiado a un trabajo a jornada completa. No resulta extraño que aparezca ahora una respuesta irónica que diga, simplemente, dejadme en paz, soy solo una chica.
La mujer adulta rodeada de tutores
El error está en creer que la infantilización femenina ha empezado ahora. La izquierda actual lleva años construyendo un personaje político extraordinariamente contradictorio, por un lado, una mujer completamente libre, pero permanentemente condicionada.
Por un lado empoderada, pero estructuralmente vulnerable. Autónoma, pero necesitada de una red permanente de ministerios, expertas, asociaciones, y campañas que le expliquen qué le sucede, quién es responsable y cómo debe comprender su propia experiencia.
Cuando una mujer actúa de acuerdo con el programa previsto, ejerce su libertad. Cuando se aparta de él, aparecen las estructuras feministas.
Si adopta comportamientos tradicionales, se habla de patriarcado.
Si rechaza el feminismo, se habla de machismo interiorizado.
Si toma determinadas decisiones sobre su cuerpo o su sexualidad, se discute hasta qué punto fueron realmente libres.
Si permanece en una relación destructiva, la responsabilidad individual desaparece.
Y si vota a la derecha, algunos empiezan a preguntarse qué organizaciones han dejado de hacer su trabajo y qué diques de contención se han derrumbado.
Es una curiosa forma de emancipación. La mujer parece soberana cuando coincide con el feminismo hegemónico y víctima de las circunstancias cuando se aleja de él.
Quizás esta sea una de las formas más sofisticadas de paternalismo contemporáneo.
¿Y si algunas simplemente han dejado de creer?
La mujer no es de izquierdas por el hecho de ser mujer. Históricamente nunca lo ha sido de manera natural. Las mujeres han votado a conservadores, liberales, centristas, socialdemócratas o comunistas dependiendo de la época, el país y los problemas que consideraban prioritarios.
Por eso resulta demasiado cómodo explicar que cualquier alejamiento del feminismo es por el cansancio, la desmovilización o el debilitamiento de las organizaciones feministas.
Existe otra posibilidad más sencilla, la de que muchas mujeres hayan escuchado durante años el discurso feminista hegemónico y simplemente hayan dejado de creer en él.
Quizás discrepen del feminismo sobre la familia, la maternidad, las cuotas, la prostitución, la identidad de género o esa tendencia a interpretar prácticamente cualquier diferencia entre hombres y mujeres mediante una estructura de dominación.
Eso no sería necesariamente despolitización, sería pérdida de hegemonía del actual feminismo.
Una hegemonía funciona precisamente así: Hay problemas reales, unos ideólogos los interpretan, unas organizaciones difunden esa interpretación, se crea militancia, se moviliza a un colectivo y finalmente se intenta traducir todo ello en una orientación política.
Cuando la cadena falla, en este caso en el feminismo, quienes la construyeron pueden creer que las mujeres han perdido la conciencia. Pero quizás el feminismo hegemónico simplemente han perdido el monopolio de su interpretación.
El feminismo tampoco puede declararse inocente de la misandria
También resulta demasiado indulgente explicar el heteropesimismo y la nueva misandria digital como simples productos del colapso de un movimiento que antes canalizaba correctamente las frustraciones.
Quizás una parte de esa misandria sea también una vulgarización del lenguaje que el propio movimiento difundió.
Durante años se ha hablado de patriarcado, de los privilegio masculino, de la masculinidad tóxica, de la violencia estructural y de cómo los hombres se benefician de determinadas estructuras.
El recorrido posterior, simplificado por las redes y convertido en lenguaje emocional, no es difícil de imaginar. Son los hombres quienes participan en el problema, los hombres se benefician de él para que, finalmente, los hombres sean el problema.
Una teoría estructural no conduce necesariamente al odio contra los hombres concretos, pero fingir que décadas de discursos centrados en el privilegio masculino y la culpabilidad colectiva no han dejado ningún sedimento cultural también exige de cierta inocencia.
Por eso no convence demasiado la idea de que la nueva misandria apareció únicamente cuando se debilitaron las organizaciones que antes canalizaban de forma correcta la frustración femenina.
Puede ocurrir algo bastante más incómodo, que esa misandria sea también un producto degradado del propio universo ideológico anterior.
De la girlboss a “I'm just a girl”
Tampoco conviene idealizar demasiado el modelo precedente. La mujer empoderada terminó convertida en un magnífico producto comercial.
El empoderamiento podía consistir en viajar sola, triunfar profesionalmente, convertirse en girlboss, exhibir independencia o transformar cualquier elección privada en un acto de liberación colectiva.
La rebeldía tuvo campañas publicitarias, la emancipación se convirtió en una estética y la independencia encontró rápidamente su catálogo de productos.
El capitalismo puede vender hoy una camiseta con GIRL POWER y mañana otra con I'M JUST A GIRL. Sobrevivirá perfectamente a las dos revoluciones.
Quizás por eso el fenómeno actual ha vuelto tan loco al feminismo. No encaja fácilmente en su esquema.
No toda joven que escucha a Lana del Rey, viste de rosa, quiere casarse o bromea con que no sabe aparcar se ha convertido en conservadora.
Puede hacer todo eso y votar a Podemos. Las culturas juveniles son bastante más caóticas que las categorías parlamentarias.
Pero tampoco toda mujer que abandona el feminismo está quemada, confundida o esperando que alguien reconstruya el movimiento correcto para devolverla al camino.
Algunas estan cansadas. Otras son conservadoras. Otras pasan de la política. Otras organizarán su vida alrededor de la familia, la religión, el trabajo, el consumo o cualquier otra prioridad.
El problema aparece cuando toda decisión femenina que se sale del marco previsto necesita una explicación exterior.
Si participa en el movimiento, ha adquirido conciencia política. Si lo abandona, está quemada. Si se hace conservadora, han caído los diques de contención. Si se refugia en el “I'm just a girl”, está reaccionando psicológicamente ante unas circunstancias adversas.
La mujer vuelve a ser plenamente autónoma cuando coincide con el diagnóstico correcto y determinada por las circunstancias cuando se aleja de él.
Y quizás la verdadera emancipación empiece por aceptar algo bastante menos heroico, que una mujer adulta también puede equivocarse, elegir mal, arrepentirse, asumir consecuencias, votar “mal” y rechazar el feminismo.
Vivir de una manera que no guste al feminismo hegemónico y hacerlo sin que inmediatamente aparezca una fila de intérpretes dispuestos a explicar qué estructura invisible la ha engañado.
Quizás el “I'm just a girl” no sea solamente una rebelión contra la mujer empoderada.
Quizás sea el espejo deformante de una contradicción anterior, la de una mujer absolutamente libre, pero continuamente explicada por otros.
La contradicción de una mujer empoderada, pero permanentemente vulnerable, la de una mujer adulta, pero rodeada de tutores.
Y eso es precisamente lo que el feminismo no quiere ver reflejado.
@ElPatronCriollo Dices más puros cuando realmente quieres decir más antiguos. Tan europeos son los que llegaron antes como los que llegaron después, a ver si te enteras de que ser europeo no es ser de una etnia sino de una cultura.
Hoy toca retuitear esto...
Ni olvido ni perdón.
"Estimados amigos, soy José Luis Rancaño, de La Dalia Films, productora del cortometraje “27 Minutos”.
El 6 de enero de 1979, día de Reyes, ETA mató a tiros en Beasain a un guardia civil y a su novia de 24 y 20 años, que iban a casarse en verano.
Después de dispárales en su coche, mientras se desangraban, el claxon sonó durante 27 minutos, sin que nadie fuera a auxiliarles.
Este cortometraje es un pequeño homenaje a los “novios de Cádiz”, Antonio y Hortensia
Ella fue la primera mujer asesinada por la banda por ser pareja de un agente.
Contra el proceso de blanqueo de la banda terrorista ETA, nos gustaría dar toda la visibilidad posible a
“27 Minutos”.
Pedimos que lo compartáis con las personas de vuestro entorno y en redes sociales utilizando #27minutos para contrarrestar el del pasado día 22 de septiembre en que se estrenó del documental “No me llame Ternera” del periodista Jordi Évole, durante el Festival de Cine de San Sebastián.
Nuestro cortometraje no cuenta con ayudas o subvenciones públicas y nunca se podrá ver en plataformas comerciales ni en televisiones públicas ni privadas.
“27 Minutos” es una obra contra el olvido y un sincero homenaje a todas las víctimas de la banda terrorista ETA.
MUCHAS GRACIAS POR VUESTRA COLABORACIÓN CONTRA EL PROCESO DE BLANQUEO DE LA BANDA TERRORISTA ETA."
Link de “27 Minutos”: https://t.co/vfI1SCAf0s
La "Clase Media" fue un golpe de suerte de 50 años diseñado para prevenir una revolución comunista durante la Guerra Fría. Ahora que la amenaza ha desaparecido, las élites la están desmantelando sistemáticamente. No estás "quedándote atrás"; te están empujando de vuelta a la plebe.
@mschoening@stanlalanne@LinusEkenstam If you moved to Spain when you were three, lived there for 15 years, and still feel like an immigrant, maybe the issue is that you don’t really see Spain as a place you can belong to, rather than Spaniards treating you or making you feel like an immigrant.