Culpar al especulador del precio de la vivienda es como culpar al termómetro de la fiebre. El especulador no crea la escasez: detecta que la oferta es insuficiente frente a la demanda, arriesga su capital y apuesta por que el precio subirá. Si se equivoca, pierde su dinero.
Si quieres bajar el precio de la vivienda, combate la escasez, no a quien la detecta.
Economía 101:
A 13 euros la barra de pan,
1- Panaderos se hacen de oro
2- Todo el mundo quiere ser panadero
3- Cantidad pan se dispara
4- Baja precio pan
Politica 101:
1- Impidamos que la oferta de pan incremente
2- Echemos la culpa a la especulación
El argumento de "algo estamos haciendo bien si se ponen nerviosos" es muy infantil.
Yo SÍ he visto el publirreportaje y te confirmo que algo sí has hecho bien : vender la propaganda gubernamental de que si los alquileres son caros es por culpa de unos señores muy malos que quieren sacarle la sangre a los inquilinos.
Rallo ha invertido 15 minutos en dar razones tan evidentes para desmontar tu caricatura que cualquiera puede entender.
Que tú prefieras hacer pasar eso por una "pelea de youtubers" sólo indica que tomas por idiota a tu audiencia.
Lo que dice Tamayo es interesante porque no discute exactamente lo que sus críticos le están diciendo.
Hace algo más astuto. Cambia el terreno de juego.
Viene a decir que su documental no es una explicación completa de la crisis de la vivienda, sino una denuncia de cómo el sector inmobiliario puede tratar a familias reales como simples números.
Es decir, no quiere hablar de oferta, demanda, licencias, suelo, vivienda pública o inseguridad jurídica. Quiere enseñar la deshumanización de un sistema sobre algo tan necesario como es una casa.
Y ahí tiene razón. Hay algo profundamente inquietante en que un edificio con vecinos se convierta en una operación financiera.
No es nada agradable escuchar que una familia pase a ser una renta actualizable. Que un hogar sea descrito como una unidad en rentabilidad. Que la vida de la gente aparezca subordinada a una hoja de cálculo. Eso existe y conviene verlo.
El problema es que Tamayo pretende quedarse solo con esa defensa.
Tamayo afirma que el documental no va de lo que dicen sus críticos, que no entra en cómo solucionar el problema de la vivienda, que solo muestra un sistema que "se nos ha ido de las manos".
Pero si haces un documental sobre vivienda en RTVE, en plena crisis nacional de vivienda, con un relato centrado en fondos, especuladores, edificios comprados y vecinos desplazados, no puedes fingir que no estás interviniendo en el diagnóstico público.
Aunque no digas explícitamente "la culpa es solo de los fondos buitre", estás orientando la mirada del espectador hacia ese culpable.
Y ahí aparece el problema de fondo de una parte de la izquierda española. Tiene el diagnóstico, el problema y el culpable antes de mirar la estructura material. Diagnóstico: Emergencia habitacional. Problema: Especulación. Culpable: Casero, rentista, fondo buitre, inversor, propietario, turista o cualquiera que pueda ocupar esa semana el lugar del enemigo.
El relato funciona porque toca una herida real. Hay jóvenes que no pueden emanciparse. Hay familias que dedican medio sueldo al alquiler. Hay trabajadores que no pueden vivir cerca de su empleo. Hay barrios donde el vecino de siempre empieza a sentirse extranjero en su propia calle..
El gran error de la izquierda no está en decir que la vivienda es una necesidad básica. Nadie vive dignamente sin techo. Nadie forma una familia desde la incertidumbre permanente. Nadie construye futuro si su nómina desaparece cada mes en un alquiler.
El error está en creer que una necesidad básica deja de obedecer a restricciones materiales por ser moralmente urgente.
El pan también es básico, pero no se arregla prohibiendo al panadero ganar dinero. La electricidad es básica, pero no se arregla insultando al técnico que mantiene la red. La vivienda es básica, y precisamente por eso necesita suelo, producción, inversión, construcción, seguridad jurídica, oficio, transporte y continuidad.
Aquí está el tabú que el documental roza, pero no termina de afrontar. Faltan viviendas donde la gente necesita vivir. Faltan en las grandes ciudades, en las zonas turísticas, en las áreas de empleo y donde el suelo se ha convertido en una guerra administrativa, ideológica y económica.
Si se forman más familias que casas, si la población crece en las zonas tensionadas, si las licencias se eternizan, si hay poca vivienda pública, si el alquiler estable se vuelve jurídicamente incierto y si el pequeño propietario empieza a tener miedo, el resultado no es misterio, es escasez.
Y la escasez no castiga al rico. Castiga al que llega tarde. Castiga al joven que busca un alquiler. Castiga al matrimonio que no supera el filtro del casero. Castiga al trabajador que se muda por empleo. Castiga al vulnerable al que nadie quiere alquilar porque la ley, intentando protegerlo, lo ha convertido en un riesgo para el rentista.
Esa es la paradoja que la izquierda suele evitar. Una política que dice combatir a los fondos que acaba fabricando el mercado perfecto para los fondos buitre.
Muy de acuerdo con esta reflexión de @perezreverte
El problema de nuestra sociedad no es el malvado sino el tonto, y ya no les cuento si ese tonto está motivado.
Hoy, es un hecho empiricamente contrastable que estamos rodeados de tontos sobradamente motivados.
@IreneMontero ... satisfacer debido a una falta de oferta. Por lo tanto, mediante esta medida lo única que se genera es otro problema; es como intentar reparar un barco hundiéndose con celo.
@IreneMontero Nadie niega que intervenir el mercado fijando un precio máximo reduzca el precio del alquiler. La cuestión es que costes provoca esta medida. Utilizando la teoría económica sabemos que esta situación provoca un exceso de demanda, es decir que existe una demanda imposible de ...
"¿Qué puede haber menos adecuado y honorable en la vida pública que el individuo que ha sido sido señalado como infame por el Senado siga sentándose en el Senado?".
(Plinio el joven. Epistolario)
"Ninguno de sus ministros llevó vestidos lujosos, ni siquiera en banquetes públicos. Cuando comía convidaba a hombres eruditos para tener conversaciones cultas con las que se recreaba y alimentaba. Tenía, siempre que comía en privado, un libro sobre la mesa".
(Historia Augusta)
“Se sentían agraviados porque su esposa paseara a caballo con un rico vestido púrpura. Es propio de la condición humana escrutar con ojos de censura la reciente fortuna ajena, y a nadie se exige más humildad que a quien uno ha visto antes a su mismo nivel”. (Tácito. Historias)
"¿De qué te sirve, Póntico, crucificar a tu esclavo después de cortarle la lengua? ¿No ves que ahora todos comentan lo que tu esclavo calla?".
(Marcial. Epigramas)
“Infeliz el Estado que soporta a estos individuos ambiciosos y enriquecidos… ¿Dónde está la sobriedad de nuestros mayores? En verdad desapareció hace tiempo, pero es que ahora ni siquiera la buscamos”.
(Historia Augusta)
"Convocó a los jefes y les reveló sus intenciones. A quienes se atrevieron a discutírselas, ordenó matarlos. Eso intimidó a los otros; y al igual que ellos, una masa de ignorantes, aliada del miedo de aquéllos, juró lealtad a Vitelio".
(Tácito. Historias)
"Ninguno de ellos empieza de pronto a destruir el Estado con un gran crimen, sino que abren camino para destruir las instituciones principales desacreditando el celo y el esmero en las pequeñas".
(Plutarco. Vidas paralelas).
"¿Deben ser nombrados procónsules quienes creen que las provincias les han sido entregadas por el Senado para que se den a la lujuria y se enriquezcan? El prefecto del Pretorio era pobre y ahora es rico. ¿De dónde sale eso, sino de las vísceras del Estado?".
(Historia Augusta)