se convierte en una sonrisa mientras dice:—Admito que Ethalus no es el mejor punto turístico, no somos buenos atrayendo a las multitudes... pero no estaría mal recibir a una criatura mágica como tú en nuestra ciudad. Los ciudadanos estarían maravillados.
Como entretención, dice.
Solo le faltaba un pequeño aventón para que supiese quién se encontraba frente suyo. La ironía no sería bien recibida de saber que osó contestarle de aquella forma, pero el demonio no lo ha captado.
—¿Inari? Supongo que... la vegetación es impresionante. Eso, y el supuesto >
templo que las leyendas cuentan —dice, recordando las historias que se contaban en Sleonia.
Zephyr menciona el hogar del rey, Ethalus, y por supuesto, a Bain no le sentaría bien. Abre los labios como si fuera a hablar, pero pronto los vuelve a cerrar. La expresión de disgusto >
una invitación, pero en Ethalus tenemos la mejor cultura en cuanto a la cocina. Nunca he ido a Inari —admite, apartando la mirada—. Pero puedo decir que Mytherea es interesante. Muchas cosas que ver, que conocer... quizás los seres mundanos no son tan malos después de todo.
Casi que olvidaba que su trabajo es 'recopilar información' y enterarse de los secretos de la gente. Pero, ¿qué cosas hay en el reino de los humanos que amerita su estancia?
—¿Helado? No te ves del tipo 'dulce'. Digo, que te gusten los dulces, y eso —porque él no lo es—, no es >
ropa que llevas? ¿Tan mal está la economía de tu reino? —persigue con su mirada a la más baja, izando una ceja—. Pareces una campesina, 'Lady Aurora'.
El título lo dice con una sonrisa socarrona, como quien se burla de ella.
—Ah... una princesa —musita, desviando ligeramente su mirada hacia un costado. No era una simple noble, pero no era suficiente para impresionarlo—. Bueno, la princesa de este reino. Vaya.
Un bufido nasal suelta, mas suena como una risa por lo bajo.
—No pareces. ¿Qué es... esa >
—Vaya, así que las brujas son perezosas.
Dice, burlesco. Pese a que casi nunca vuela —porque no le apetece y consume mucha energía—, alza sus alas demoníacas y él se eleva hasta quedar a la altura de la mujer.
—¿Qué haces aquí, en Mytherea? Por simple curiosidad.
En su paseo se topa con la mujer que conoció el otro día. No directamente, pero… desde el suelo, y ella en el árbol, discierne su largo cabello grisáceo.
—Oye, tú, bruja.
Llama, en un grito para despertarla.
la humana, Bain se cruza de brazos. Se lo dejará pasar.
—No, no nos conocemos —responde, posándose frente a ella. Por la clara diferencia de estatura y la apariencia de él, podría intuir que se trataba de un demonio—. Bain, rey de Ethalus. ¿Quién eres tú, ser mortal?
No son necesarias joyas para llamar la atención del demonio. Disfruta de molestar a los más débiles, y de tratarse de una humana, sola, por la ciudad…
Ni siquiera le interesa si es noble o no. Para él, todos son seres mundanos, sin distinción.
Descolocado por la respuesta de >
¿Cómo es que ha de ser tan… ingenua? Las joyas atraen a los delincuentes. Y, aunque Bain no se considere uno, su naturaleza maliciosa es inherente a él.
Observa desde su propia distancia, encima del techado del barrio residencial. La princesa capta su atención, haciendo que >