Celebridades. Este es el descargo correcto: “No soy inmune a la propaganda! Pido disculpas por haber sido tan ignorante de creer que un país pobre de Sudamérica es más villano que las grandes potencias del primer mundo construidas sobre la sangre de otros pueblos.”
🔥🇦🇷“Te acusa de racista Francia, un país que colonizó medio continente. No comprenden Argentina, porque no saben lo que es echar al Reino de España con un correntino con reuma. Estamos orgullosos de ser argentinos” - Pedro Rosemblat
No les gusta q seas tercer mundo y canchero. El tercer mundo tiene q bajar la cabeza y dar ternura. No podés estar orgulloso desde acá abajo, los incomodás, les tirás abajo su paradigma
@jjgg695 @AgarradoresPala @todonoticias@JMilei Las familias que viven en esas favelas reyyyyy mas respeto che hay gente que no elige vivir al lado de narcos y chorros
Un story time de 17 partes sobre una historia de un convento que termina en un exorcismo y cosas paranormales, claro que si, estoy lista para regalar mi tiempo en esto… agarren su taza, va a estar largo. ☕️
Parte 1
En 2010, Kami cuenta su historia. Su vida era normal: tenía novios, amigas, estudiaba en un colegio de monjas y era creyente, aunque sin intención de volverse religiosa. En 2011 planeó pasar el verano con su abuela, al ir a visitar a su tía en el sur de Chile, pero días antes sintió una voz interior que le decía “no vayas.” Su madre la convenció, y hoy se arrepiente.
Al llegar, su tía (muy devota) las llevó a un convento donde era benefactora. Las monjas (eran de claustro, o sea, ellas en sí dan su libertad por orar por el mundo) invitaron a Kami a un retiro. Su abuela dudó, pero finalmente accedió y le prepararon lo necesario. El retiro sería en la parte externa del convento, Kami se quedaba en un lugar para visitas, le entregaban la comida a través de una puerta pequeña giratoria y hablaba con las monjas a través de una reja (segunda fotografía). El convento estaba a los pies de un volcán, bastante retirado de la civilización. Había una casa a los pies del convento, de un señor llamado Boris, que era quien procuraba a las monjas, con cosas tipo llevarles leche, o miel.
El segundo día del retiro, Kami estaba rezando en la capilla y le llegó la convicción de quedarse en el lugar, aunque no era algo que ella había querido o seguido nunca, ella sintió el llamado…
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Ven llorar a los jubilados en la tele, a los estudiantes, a los discapacitados, a los docentes, a los médicos. Ven como se le falta el respeto a la ciencia argentina, a la educación a la salud, a los nenes del Garrahan. Y lo único que piensan es en votar en contra del peronismo.
Tenés razón Patricia @PatoBullrich no puedo estar más de acuerdo. Antes de la ola feminista, cuando las mujeres no se llevaban puesto a nadie y no salían a gritar como unas sucias por las calles, nadie las mataba ni las violentaba. Es tal cual como lo decís. La violencia hacia las mujeres aumentó como variable correlacional desde el feminismo ¿cómo los hombres no se van a poner como locos? Ahora que tienen a un par de mujeres que deciden llevárselos puestos. Un poco nos merecemos que nos corrijan.
💔 “NO PUDE CURARLO ... pero pude quedarme.”
La historia real que no podrás leer.
Me llamo Andrés, y viví con Lucas durante 19 años.
No era solo un perro. Era mi hogar con patas.
Mi compañero. Mi sombra. Mi alegría silenciosa en días grises.
Me conocía más que nadie… incluso cuando yo no me reconocía a mí mismo.
Con los años, su cuerpo comenzó a apagarse lentamente.
La artritis lo convirtió en un viejito frágil. Le costaba levantarse. A veces sus patas fallaban.
Sus ojos se nublaron, pero su alma seguía igual… y su mirada me seguía buscando, como el primer día.
Y yo estaba ahí. Siempre.
El único alivio que encontraba era el agua.
Cada día, sin fallar, lo cargaba con cuidado en mis brazos, lo llevaba al lago, y me metía con él al agua.
Lo sostenía entre mis piernas, con mi pecho contra su espalda.
Él flotaba. Cerraba los ojos. Y por un instante… dejaba de temblar.
Dormía un poco, en silencio, como si el agua le quitara los años y el dolor.
Yo no podía curarlo.
No podía ganarle al tiempo.
Pero podía darle eso: cercanía, ternura, y mi amor. Hasta el final.
Me quedaba con él, quieto, durante horas.
No hacía falta hablar. Solo estar.
Porque cuando amas de verdad, aprendes que a veces el amor no se demuestra con grandes gestos…
Sino quedándote cuando duele, cuando cuesta, cuando parte el alma.
🕯️ Los últimos días fueron los más duros.
Lucas dormía más… comía menos.
Pero cada vez que me veía llegar con la toalla, sus ojitos viejos se iluminaban.
Sabía que íbamos al lago. Sabía que aún quedaba un poco de paz.
Y así fue hasta el final.
El último día, lo sostuve como siempre.
No me importó el frío, ni el cansancio, ni las lágrimas que me caían sin control.
Lucas se durmió en mis brazos, en el agua que tanto lo calmaba…
Solo que esta vez, no despertó.
📸 Esta es la última foto que tengo con él.
No la comparto por tristeza. La comparto por amor.
Porque hay despedidas que no duelen… desgarran.
Y hay amores que no terminan, aunque el cuerpo se apague.
“No pude curarlo… pero pude quedarme.”
Y eso, a veces, es lo único que el amor verdadero necesita.
🐾❤️ Si alguna vez tuviste un perro viejo, frágil, y aún así lleno de amor… sabrás exactamente de qué hablo. 🐕🐾❤️