La lealtad no hace ruido. No promete, no presume, no negocia. Está ahí cuando todo se cae, cuando ya no queda nada bonito que mirar. Es la mano que no suelta, incluso cuando tú eres el que tiembla.
Nunca confíes en un hombre que se molesta por tu reacción a sus acciones.
Él te hiere, tú respondes y, de repente, tú eres el problema.
Eso es manipulación.
Que mágico que en la vida puedas reinventarte las veces que quieras. Si hoy no te gusta ser de tal manera, lo cambias, si mañana no te gusta estar en un lugar, te marchas, si en una semana descubres que quieres intentar algo distinto, lo haces. Y así siempre.
Hoy leí: "No soy introvertida, me gusta estar en paz. Si me siento en paz en tu presencia me re desenvuelvo, si no, me retraigo y me quedo callada." Es TAN real.
me encantó esto de Mario Benedetti: “Me he dado cuenta que no puedes darme lo que necesito y sería violento para ti, exigirte que cumplas mis exigencias. Pero también sería violento para mi permanecer en un lugar en que no recibo lo que necesito”.