¿Cómo quejarme de mis pies cansados, cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías, cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad, cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor, cuando tienes rasgado el corazón?
Minuto 85. La afición del #RealBetis, con 0-5 en el marcador y eliminados de Copa del Rey, opta por cantar el himno y volver a comenzar con sus cánticos.
La única parte que no decepcionó hoy en La Cartuja.
Más allá del gesto que tuvo, de dejarle sus botines a una chavala, recabar números para tranquilizar a las familias de los heridos, me quedo con un pequeño detalle.
Julio, cuando le dice que es el ángel de la guarda de su hijo, dice que también estaba su amigo. BRUTAL.
Se que soy una persona dificil de llevar, sobrepienso todo, puedo ser complicado de entender, soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie, puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.
La gente que se murió ayer tenía planes para hoy, café agendado para mañana y un viaje pendiente.
Y uno aca desperdiciando el milagro de estar vivo esperando un fueguito para hablarle.
Hacete el favor y animate, que el tiempo no negocia. Y el mundo es de los audaces.
Entre tantos bares (de nueva apertura, la mayoría) con canelones de carrillada, tartares de fuet, carbonaras y postres con pistachos y lotus, yo sólo quiero uno donde sepan hacer papas aliñás.
Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.
El actor italiano Pietro Sarubbi, que interpretó a Barrabás en La Pasión de Cristo (2004), ha relatado en varias entrevistas que se convirtió al cristianismo después de haber rodado esta escena.
Mel Gibson, el director de esta película, le pidió a Pietro Sarubbi que no mirara a Jim Caviezel (Jesús) hasta la escena en la que Barrabás es liberado y ambos se cruzan por primera vez. En ese instante, al encontrarse sus miradas, Sarubbi afirma haber sentido una conmoción interior profunda.
El propio Sarubbi ha afirmado después que en esa mirada encontró a Cristo y que a partir de ahí inició un camino de conversión auténtica, regresando a la fe y cambiando su manera de entender la vida, el pecado y la misericordia.
Barrabás no es solo un personaje: es la imagen de cada hombre salvado por Cristo. Él se sacrificó por cada uno de nosotros para que recordemos siempre que su amor y misericordia son eternos.