Es agotador ver como todas sucumben a la prostitución y encima lo dicen orgullosas, como si la única salida que tenemos las mujeres es prostituirnos. Basta ya
Caminar sin podcast. Comer sin teléfono. Esperar el café sin scrollear. Ahí es donde aparecen las únicas ideas que después vas a reconocer como tuyas. Aburrirse a propósito es de los actos creativos más raros que quedan.