Yo, lo siento, pero aquí me quedo.
Mario Navas, EL TOREO.
De puchero, de ir haciéndose, de calma, de pausa, de cante, de afición, de siempre, de quejío, de verdad, muy de verdad.
Los he visto con mejor embroque, con el muletazo más largo, más poderosos e incluso más valientes. Pero lo que tiene este chico. Ese gusto, ese sabor añejo, el toreo arrebujao. Que torero más especial. Es un torero para seguir Mario Navas.
Qué bonito es cuando ves a un torero, y te quitan el “sentio”, cuando notas a un duende flamenco dentro del corazón.
Ver a Mario Navas torear, es como escuchar a Manolo caracol y a Camarón a la vez.