#ATENCIÓN. Se conoce nueva y contundente denuncia de acoso laboral contra programa @SeptimoDiaTV de @CaracolTV. Periodista que pidió ocultar su identidad, relata que su paso por el formato se convirtió en una completa pesadilla llena se hostigamientos y presiones psicológicas.
"Ingresé a Séptimo Día en octubre de 2021 después de pasar un proceso de selección formal. Presenté un caso real que fue aprobado primero por la subdirectora y luego por la dirección del programa. Siempre tuve claro que mi llegada fue por mérito. Las primeras semanas fueron positivas: recibí acompañamiento, entendí el formato y me sentía motivada con la oportunidad.
Con el paso del tiempo, el ambiente empezó a transformarse. La productora comenzó a asignarme funciones que no correspondían a mi rol como periodista, incluyendo tareas logísticas y operativas propias de producción. La carga laboral aumentó y, en mi percepción, también empezaron a generarse dinámicas incómodas dentro del equipo. En mi experiencia, la productora hacía comentarios negativos sobre una reportera muy reconocida del programa, que lleva muchos años allí, lo que interpreté como intentos de generar desconfianza. Con el tiempo, entendí que esa misma reportera también habría vivido situaciones similares.
Posteriormente, comenzaron situaciones que afectaban directamente mi trabajo. En varias ocasiones, la productora me daba instrucciones que no coincidían con lo que, según me manifestaban las fuentes, se les había comunicado previamente. Esto generaba inconsistencias durante las grabaciones y me exponía profesionalmente. A esto se sumaba que, en mi percepción, no se me compartía información clave para el desarrollo de las investigaciones, lo que dificultaba mi desempeño.
Cuando intenté manifestar lo que estaba ocurriendo, sentí que no había apertura. Por el contrario, desde mi percepción, la subdirectora respaldaba las decisiones de la productora. Hubo un momento especialmente fuerte cuando mencioné la posibilidad de acudir a recursos humanos: la subdirectora reaccionó de forma pública y, en ese contexto, me indicó que podía hacer lo que quisiera, que nada iba a pasar, que había cámaras y que ella me observaba. Esa situación me generó temor.
A partir de ahí, la presión se volvió constante. La productora me decía que había micrófonos debajo de mi mesa y que podían escuchar todo lo que hablaba. Yo no tengo constancia de que eso fuera real ni de que esos micrófonos estuvieran instalados; sin embargo, en ese momento llegué a creérmelo. Esto me generó miedo, ansiedad y una sensación de paranoia que terminó afectándome emocionalmente: empecé a llorar con frecuencia y a sentir temor incluso en interacciones cotidianas dentro del trabajo.
Esa situación fue percibida por otras personas del equipo. Los camarógrafos y conductores que viajaban conmigo a las investigaciones fueron testigos de lo que yo vivía. Ellos veían el trato que recibía por parte de la productora y la subdirectora y, en varias ocasiones, me preguntaban por qué permanecía en esa situación.
También ocurrieron situaciones con mi material de trabajo. En una ocasión dejé unos discos con información sobre el escritorio en un espacio destinado para ello, y contaba con evidencia de haberlos dejado allí. Posteriormente, estos desaparecieron y se me solicitó asumir el costo, bajo el argumento de que se habían perdido por mi responsabilidad, sin que se revisaran las evidencias que yo tenía. Lo mismo ocurrió con algunos documentos firmados que no volvieron a aparecer.
En uno de los ��ltimos episodios que grabé, el de casas prefabricadas, fuimos enviados a una zona que, desde mi percepción, implicaba riesgos importantes. Durante esa grabación estuvimos en condiciones complejas, sin señal y en una situación que generó preocupación en el equipo. Considero que esta situación se habría podido evitar con una planeación más adecuada.
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#ATENCIÓN 🚨 Grave denuncia contra @CaracolTV 🚨 La sombra del acoso laboral en Caracol TV ha quedado al descubierto tras el desgarrador testimonio del periodista @DiegoUrreaa. Pues lo que inició como una oportunidad profesional en '@SeptimoDiaTV' terminó en una tragedia de salud
El periodista rompió el silencio sobre el infierno laboral que vivió en el programa ‘Séptimo Día’, señalando directamente a la subdirectora Diana Henao por una persecución sistemática. La gravedad de los hostigamientos escaló a un terreno físico irreversible.
En septiembre de 2022, Urrea sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) transitorio provocado por los cuadros de estrés extremo a los que era sometido. Resulta escalofriante que, mientras el comunicador era trombolizado en una clínica para salvar su vida, Henao contactara a su esposa para exigirle contactos de una entrevista.
Tras su recuperación, el entorno en Caracol Televisión se tornó abiertamente hostil. Urrea denunció la ejecución de un proceso disciplinario basado en un montaje de pruebas falsas orquestado por Henao y un grupo de colaboradoras.
Aunque el periodista logró desvirtuar los cargos y demostrar su inocencia, el daño psíquico ya estaba hecho; incluso su EPS emitió un dictamen oficial de acoso laboral y fue remitido a psiquiatría por niveles críticos de ansiedad, con la recomendación expresa de trasladar el caso al Ministerio de Trabajo.
La respuesta de las directivas del Canal Caracol ante la evidencia del acoso fue el traslado de la víctima y no la sanción de la victimaria. Al mover a Urrea hacia la sección ‘Caracol Ahora’, la empresa optó por una solución cosmética que dejó intacto el poder de Diana Henao en ‘Séptimo Día’. Esta decisión corporativa permitió que la subdirectora conservara su cargo e influencia, enviando un mensaje de impunidad frente a conductas que ya habían puesto en riesgo la vida de un trabajador.
La terminación del vínculo laboral de Urrea tras un año en su nuevo puesto fue la culminación de un atropello administrativo. El periodista relató cómo fue citado a Recursos Humanos para un despido inmediato, donde al negarse a firmar documentos bajo presión, fue escoltado por guardias de seguridad fuera del edificio. Este trato, reservado usualmente para delincuentes, fue la liquidación que el canal le otorgó a un profesional que perdió su salud cumpliendo con las exigencias de uno de los programa más visto de la compañía.
La trazabilidad del despido apunta nuevamente a la persistencia del hostigamiento. Según versiones internas que llegaron a Urrea, la dirección de noticias habría admitido que la salida no obedeció a razones administrativas, sino a la insistencia de los conflictos originados en ‘Séptimo Día’. Esto confirmaría que, a pesar de estar en áreas distintas, el brazo de Diana Henao alcanzó para ejecutar la desvinculación definitiva del comunicador, operando bajo la mirada permisiva de los altos mandos del canal.
La denuncia de Diego Urrea no solo expone un caso individual, sino un patrón de conducta que parece ser la norma en ‘Séptimo Día’. La alta rotación de periodistas en ese formato y las advertencias ignoradas por las directivas sugieren una estructura donde el rating justifica el maltrato.
Es claro que el silencio de Canal Caracol ante estos señalamientos lo convierte en cómplice de un sistema que prioriza la jerarquía sobre la integridad humana, permitiendo que la subdirección actúe por encima de la ley laboral colombiana.
@MintrabajoCol@AntonioSanguino@sicsuper@cielo_rusinque
70.000 millones de pesos del contrato del Mintic están a esta hora perdidos; y todo sigue como si nada, como si fuera paisaje o una ‘chichigua’. Y el gobierno no pude decir que no estaba advertido, @PaoHerreraC con sus informes prendió las alarmas; no les importó.
El impuesto a las bebidas endulzadas es una medida costo efectiva que reduce su consumo en al menos 32%.
Colombia necesita el #ImpuestoSaludableYa a las bebidas endulzadas.