No tengo ningún deseo de ser rico para poder comprarme un rolex o un lamborghini.
Quiero ser rico para poder controlar mi tiempo e ir al gimnasio a las 3 de la tarde un lunes.
Sentarme en una cafetería y relajarme durante una hora en una tarde lluviosa.
Poder ponerme a cocinar en casa con ingredientes frescos y sin prisas.
Gastar en mi familia y amigos sin preocuparme por el presupuesto.
Esa es mi idea de una vida rica, no la falsa idea consumista que me meten en la garganta.
En esta casa, frente a esta gente, ante estos colores y escudo, Martín Palermo, siendo ídolo, jugó horas después del fallecimiento de su hijo. Mirá si voy a bajar la vara para el resto de los demás. El que no entienda lo que significa Boca, resta.