Ojalá me llamaras a las 2am solo para decirme que tampoco puedes dormir. Que el insomnio se siente menos cuando lo compartes con la persona que quieres. Y que sí... que me quieres.
Hay un duelo del que casi nadie habla: despedirte de las vidas que imaginaste para ti. De la relación que pensabas que iba a durar para siempre. Del trabajo que jurabas que ibas a conseguir. De la ciudad donde creías que ibas a vivir. De la versión de ti que existía solo en tus planes. Y aunque duela aceptarlo, crecer también significa reconciliarte con todo aquello que ya no será. No porque hayas fracasado, sino porque la vida cambió de dirección.
Porque mientras sigas aferrándote a la vida que no ocurrió, te vas a perder la oportunidad de construir una que incluso podría hacerte más feliz de la que alguna vez imaginaste.