Una adolescente de 15 años se abalanzó como una fiera sobre una mujer embarazada de 37 años que caminaba por las calles de Perth empujando el cochecito con sus hijos pequeños.
La agarró del cabello, la derribó al suelo, la arrastró varios metros y la golpeó sin piedad para robarle la cartera.
La víctima, embarazada y protegiendo a sus bebés, quedó destrozada y traumatizada.
¡No es un “error de juventud”!
Es un acto de crueldad extrema, violencia cobarde y deliberada.
Lo peor: esta menor ya estaba en libertad bajo fianza por otros robos violentos cuando cometió este ataque.