Un click menos: la tiranía del atajo
Durante cientos de miles de años -el 90% del tiempo que nuestra especie lleva sobre esta roca abandonada por los dioses-, la humanidad se dedicó a cazar y recolectar para sobrevivir. Recorríamos a diario kilómetros en busca de comida: presas, semillas, raíces, frutos. No había ni etiquetas con los valores nutricionales ni octógonos llenos de culpa en sus envases. Éramos bellos, atléticos y saludables, con cuerpos fibrosos y un six-pack, al menos los que sobrevivían: un corte infectado, un resfrío mal curado y nos convertíamos en compost. Luego, hace unos 12.000 años, a alguien se le cayó una semilla, vio que brotaba una plantita y salimos del Neolítico para desarrollar la agricultura. Empezamos a cultivar cereales y a encerrar animalitos para tener la pata de pollo a mano. Todo eso que era tan difícil de conseguir después de salir a trotar cada mañana estaba ahora en la aldea. Fue así como llegaron las caries y empezamos a echar tripa. Era cuestión de sentarse y esperar a que abriera en la esquina el primer McDonald’s. Hoy, hasta en África, la obesidad mata más que el hambre. Los descubrimientos van más rápido que la capacidad de nuestros cuerpos para seguirles el paso.
Podemos hacer deporte, pasar hambre deliberadamente, pretender seguir la dieta paleo de nuestros antepasados cazadores recolectores cansando guanacos, vedando la pizza y la cerveza, ejerciendo violencia contra nuestros instintos. Y como decía el cartero Jaimito de Chespirito, quisiera evitar la fatiga. El cerebro siempre busca cómo obtener satisfacción con el menor esfuerzo posible. Esto, que podía hace 300.000 años ser óptimo cuando conseguir comida rápido era cuestión de vida o muerte, es una trampa cuando el mecanismo sigue funcionando pero tenemos Rappi a una app de distancia.
Lo que ocurre con la comida pasa también con la cultura. Hace 20 años comprabas un disco y lo escuchabas entero una y otra vez: había que amortizar el esfuerzo económico con una dedicación que ha desaparecido. Gastarlo. Hoy ni sabemos a qué álbum pertenece lo que propone Spotify, no escuchamos nada que se aparte de la obviedad inmediata, lo difícil de digerir tiene pocas chances de conseguir una oportunidad. Lo mismo ocurría con el diario de papel al que uno estaba suscrito, si lo estabas pagando, mejor que le dedicaras tiempo a los textos. La hiperoferta de lo que antes era escaso creó una bulimia, el kiosco de golosinas que saturan de inmediato el paladar mató al banquete, largo y fastidioso. Hasta los profesionales de la literatura admiten que ya no tienen ni el tiempo ni la energía para leer una novela de 200 páginas, y ni siquiera. Nunca leí tanto ni vi tantas películas que me importaran como cuando era caro y lento el proceso para llegar a ellos.
La búsqueda del atajo perfecto no tiene fin, como la distancia en la Paradoja de Zenón. De la noticia sólo se lee y comenta en el formato más breve posible el titular, a su vez redactado como pregunta sin dar la información como anzuelo (clickbait) ante el lector perezoso.
Recuerdo que en los 90, le preocupación de los cineastas era la llegada de la cultura del videoclip de MTV, todo compacto y fragmentado. Hoy, Tiktok ofrece un zapping a medida con el algoritmo personalizado. Su última versión permite acelerar esos videos de los que sólo veíamos ya pocos segundos. Siempre un clic menos, un segundo menos para ir a una nada que nos deja obesos y vacíos al mismo tiempo. La economía de la atención basada en el estímulo permanente destruyó el aburrimiento, pero no el hastío.
Sé que lo mejor sería cortar todo como un eremita, como un alcohólico que sabe que no puede tomar una gota sin beberse el bar. El elogio de la lentitud es bonito, pero frágil. Simplemente desarrollamos una tecnología que va más rápido que nuestros cuerpos. Por suerte, la Inteligencia Artificial nos reemplaza en un ratito, perdonándonos la vida mientras sirvamos al menos como consumidores.
Cuántas escuelas se pagarían con esto? Cuántos hospitales? Cuánta obra pública? Duele en el alma. Será que sólo mediante fallos de jueces en EEUU podremos aprender como sociedad y dejar de ser autoritarios e irresponsibles?
@UKinArgentina@AmbKirstyHayes He visited Argentina in March 1999, he spend 3 days in our country, during Carlos Menem’s presidency /En marzo de 1999, durante la presidencia de Menem. I think I deserve that amazing box. :)
1/22 This is Svetlana Maniovich. She is your guide to the world of extreme Russian glamour. She radiates richness. Diamonds, furs, Rolls Royces - she has it all and more. In summer you can find her in St Tropez where she rents a villa for €150k/month, or on a yacht in Naples🧵
@Number10cat@PoliticalPics Cleo says Merry Christmas from Argentina 🇦🇷🎄🎉she’s deeply interested in European political affairs and reads every tweet from the Boss.
I’m sorry.
I can’t stay quiet any longer.
The lack of VC diligence around FTX was breathtaking.
I get how you could miss the fraud.
Or the Ponzi scheme part.
Or that all the employees were dating.
But they used Microsoft Teams.
How do you still write a check?
Shameful.
In Argentina, tourists are paying with huge wads of cash (like these ones) for basic stuff like restaurant bills as inflation nears 100% and the largest peso bill is worth less than $4
Our story: https://t.co/MFn89hFqNz
Fue hace bastante, como dos o tres años antes de tener a la nena.
"Dime qué tengo que hacer para equilibrar contigo el reparto de tareas al 50%".
Y le dije: "no. Así no es".
La mirada. El privilegio patriarcal es permitirte cerrar los ojos y no ver las cosas que hay que hacer.
Córdoba tiene el récord nacional de contagios y son un caos las filas para hisoparse. Un escándalo histórico por la aprobación del juego on line. La ciudad arde y se corta la energia en un tercio de la ciudad. El gobierno no da conferencias de prensa. Y esta es la noticia 👇👇👇
Baby food manufacturers love profits more than babies.
A long-time sales executive of French food-products major, Danone has made serious allegations accusing the company of flouting India’s laws by aggressively marketing its baby food products.
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