Qué cagada el Juliángate a días del Mundial, espero que no lo desenfoque
Julián en la concentración: aquella feroz sesión de testosterona en que las hormonas formaron parte del bello arte del beso al cuello le puso el sello que aquella noche después del coche todo iba a ser fenomenal
Claro que se nos iba a ir un viernes este viejo rockero empedernido. Hoy hay fiesta ricotera en el cielo, en la tierra y en el infierno.
Salud, míster.