También en los Hospitales de Madrid y los autobuses: la sangre llegará a quien la necesita desde Madrid, si hace falta en los hospitales de Toledo, Ciudad Real. Sin duda
Es necesario reponer reservas urgentemente. Y en Madrid estamos sin reservas de muchos grupos
Mi padre insistía mucho en que cogiese un destino más lejano pero al que pudiese ir en tren, le daba miedo que tuviese que ir en coche. Ahora solo pienso que estaría tranquilo sabiendo que al nuevo destino solo puedo ir en coche. Qué horror y qué pena tan grande 😞.
🚨 Emergencias Castilla-La Mancha eleva a 39 los fallecidos en el choque de trenes en Toledo
Sigue aquí la #últimahora y en directo en @EspejoPublico ⤵️ https://t.co/sBIZdFQ65e
Tenía razón Almudena Grandes cuando decía que querer a alguien tiene mucho que ver con admirar. Con mirar al otro desde una perspectiva de orgullo y respeto. Por eso el desencanto pasa por dejar de mirarle como en el pasado, por perder la imagen original que uno creía intacta.
Ya he visto «La bola negra». Y tengo una opinión. La mía. De nadie más. Ni siquiera he leído otras críticas. Imagino que habrá quien espere, en función de alineamientos varios, que la critique sin piedad, o que la ensalce sin matiz. Y a unos y otros ambas posturas les servirán para inmediatamente decir, «¿ves? es un cura retrógrado» -si la critico-, o bien, «jesuita, ¿qué se puede esperar?» -si la aplaudo-.
Prescindo de prejuicios. Y comparto que me ha gustado. Mucho. Claro que se pueden matizar aspectos. Que quizás pretende abarcar demasiado. Que Lorca es muchas cosas, y no todas se reflejan. Y que tampoco se cuenta todo sobre la guerra. Que se cargan las tintas sobre algunos perfiles y se silencian otros. Pero «La bola negra» es cine. Buen cine. Para ver en sala grande. Para escuchar. Para desconectar. Y es una película que remueve.
Remueve como historia de dolor. De incomprensión. De muerte. De represión. Y como reflexión sobre el paso del tiempo. Hay personajes que me sobran (La doctora Durand de Glenn Close, quizás la que más, porque no aporta nada más que un prejuicio); y otros que resultan demasiado caricaturas. Pero hay otros que son claves. Y los secundarios especialmente. Nené Romero (sensacional Penélope Cruz), que transmite al tiempo descaro, supervivencia, dolor, ternura, fuerza y determinación. O “el italiano” (no sé si se llega a saber su nombre), un personaje muy secundario, pero clave, que rompe con el maniqueísmo para mostrar que las personas a veces son muy capaces de entender el dolor de los demás, y que tras aparentes brusquedades lo que hay es la preocupación por el otro...
De las tres historias centrales, para mí la de 1932 es sugerente por lo simbólico (el baile, las bolas negras y blancas, la nieve), la de 1937 la más interesante por lo humano -y Sebastián/Guitarrica de la Fuente y Rafael/Miguel Bernardeau lo transmiten sin fisuras-. De la de 2017 personalmente lo que más me impresiona es Teresa (Lola Dueñas), daño colateral, podríamos decir, y víctima de una mentira.
Y sí, es una historia sobre un país, sobre un cambio, y sobre muchas heridas. En cuanto a la reflexión sobre las distintas maneras y épocas para vivir la homosexualidad, me parece que es al tiempo reivindicación y crítica con el pasado, pero también, paradójicamente, con el presente.
En fin, haría falta mucho más espacio para decir algo más y con más sentido. Y quizás pasado un tiempo lo haga. Pero ahora, al menos, quería compartir esto.
Hay realidades que pueden coexisitir: puedo tener miedo y avanzar de todas formas. Puedo querer a alguien y no poder seguir en esa relación. Puedo haber superado algo y seguir pensando en ello de vez en cuando. Nada es blanco o negro.
Agitar los sentimientos en lugar de resolver los problemas es la forma más fácil de hacer política y la más perjudicial para una sociedad.
Buenos días, buena gente
No me gusta nada cuando el debate sobre un tema complejo se articula en torno a la simplificación interesada de un caso concreto.
Creo que no ayuda nada en la búsqueda de soluciones eficaces.
Hoy está sucediendo con el problema de la vivienda y la tal Mari Carmen.