Hay muchas Argentinas. Los soberbios detectan solo las que los exaltan. La subterránea no los exalta pero existe. Y de pronto sale a la luz. Y los ciegos no la ven.
El retorno al origen: Mis tres motivos para volver a encender los fogones
Hace unos meses escribí en estas mismas líneas que dejaba Madrid. Necesitaba distancia. Sentía la urgencia de volver a Asturias para reflexionar, ordenar la mente y, por encima de todo, reencontrarme conmigo mismo como cocinero. Tras cuarenta y dos años de trayectoria profesional, el ruido del éxito a veces difumina el verdadero sentido de la cocina. En este viaje de introspección por mi tierra, he logrado identificar los tres motivos fundamentales que me empujan a regresar profesionalmente a los fogones a partir de este mes de julio.
El primer motivo es la necesidad vital de recuperar la libertad creativa y el atrevimiento de mis inicios. A lo largo de más de cuatro décadas de carrera, he pasado por muchas etapas, pero dos restaurantes me marcaron a fuego, y curiosamente ninguno de ellos es donde conseguí las estrellas Michelin. El primero fue Alborada. Allí viví dos años de pura imaginación, de un atrevimiento propio de la juventud. Fue una época hermosa, aunque también supuso mi primer gran desengaño profesional. El segundo, sin dudarlo, fue Balzac, donde pasé los mejores ocho años de mi vida, entre 1996 y 2005. Es cierto que a los dos años de abrir Alboroque conseguí mi segunda estrella y otros reconocimientos de los que ya ni me acuerdo, pero la felicidad culinaria la conocí en Balzac. Allí cocinábamos sin cadenas. Había tanta osadía en nuestras recetas que compañeros de gran renombre venían a fijarse en lo que creábamos. Mi primer motivo para volver es rescatar ese espíritu indomable, cocinar por el puro placer de innovar, sin la presión de mantener un galardón, sino por el orgullo de la artesanía pura.
El segundo motivo es rendir homenaje a mi propia historia culinaria a través de la madurez. El tiempo pasa, pero las grandes recetas permanecen si tienen alma. Como muestra de ello, ilustro estas líneas con una creación que condensa mi filosofía: el San Martín —o Gallo Pedro, según la región donde me leáis—. Es una receta que arrastra treinta años de historia ni más ni menos, nacida en aquella época dorada de Balzac. El plato es un equilibrio perfecto entre técnica y naturaleza: el San Martín en su punto exacto de cocción, realzado por la profundidad de un caldo translúcido e intenso elaborado con sus propias espinas, acompañado de la frescura crujiente de los espárragos verdes y una vistosa corona de flores de campo y jardín. Volver a la cocina profesional no significa empezar de cero, sino aplicar la sabiduría de los años a platos que ya demostraron su valía. Es mirar al pasado con orgullo para ejecutar el presente con una precisión que solo dan las canas. Qué hermoso era aquel entonces, compañeros, y cuánto valor tiene hoy en día mantener viva esa esencia.
El tercer y último motivo es la búsqueda de un espacio propio para conectar con el comensal a través de la narrativa en el plato. Cocinar ya no es solo alimentar; para mí, es una forma de literatura donde el soporte es la porcelana. A partir de julio comienza mi búsqueda activa de ese lugar ideal, un rincón donde pueda sentarme a charlar con vosotros sin prisa, pero utilizando los sabores como palabras. Quiero encontrar el espacio perfecto que me permita contar historias en cada pase, transmitir mis vivencias, mis éxitos, mis caídas y mi amor por el producto. No busco la gloria del pasado ni los focos de la alta cocina comercial. Busco un refugio donde la cocina sea el puente definitivo entre mi memoria y vuestro paladar. Si encuentro ese lugar, os aseguro que volveremos a disfrutar juntos de la gastronomía más sincera. La mesa está casi lista; solo falta encender el fuego.
#sedcuriosos
this was so sweet. Stephen Colbert just ended his final episode of The Late Show while singing "Hello, Goodbye" with Paul McCartney. his family and the show's crew then joined them on stage before Paul turned off the lights to the Ed Sullivan Theater
Que la cumbia siga soñando en esos cueros de tambor y en tus caderas de maracas que besan el sol, querida Totó.
Que así te reciba el cielo, a punta de aguardiente y ron.
#Colombia#TotóLaMomposina
https://t.co/mryioS8D2n
A Alex Saab lo promocionaron como venezolano para justificar sus roles como ministro y diplomático.
Toda la campaña para negociar con la Administración Biden su liberación versó sobre su supuesta heroicidad y su probidad por eludir sanciones.
El chavismo siempre miente.
Alguien que le avise a Roger Waters que Delcy Rodríguez acaba de entregar a Alex Saab a los Estados Unidos. También le pueden avisar a Baltasar Garzón para que siga diciendo que Alex Saab es “diplomático”…
Álex Saab nos costó un dineral a los venezolanos con todo el entramado que armó el régimen con las cajas CLAP para lucrarse con nuestra hambre desde 2016.
Luego, Álex Saab nos costó otro dineral con toda la campaña que armó el chavismo para pedir su liberación entre 2020 y 2023.
Y ahora, nos sigue costando plata por la operación de limpieza reputacional que lleva adelante el régimen de Delcy Rodríguez para intentar desaparecer de internet todos sus vínculos con Álex Saab.