19 de julio
Creo que el amor es una energía dotada de inteligencia propia: sabe infundir vida a todo aquello que impregna, haciendo que aquello que toca sea más bello, autosuficiente, independiente y libre. Porque si lo que hace es someter, es otra cosa, pero no es amor.
Es como denunciar el eco mientras se habla desde el centro de la cueva. Quizá el problema nunca fue la influencia, sino la ilusión de creer que uno mismo permanece inmune a ella.
¿No lo creen?
Lo verdaderamente irónico es sostener que las redes sociales son la gran fábrica de la influencia mientras esa afirmación se publica precisamente en una de las plataformas con mayor capacidad para moldear opiniones.