@Tomidiazcueto Se mueve como se mueven con Adorni, che Posta chavon no podés ser tan asco sos selectivo en indignarte? Obvio que presos la Cirio e Insaurralde pero de Adorni no decís nada ??? Pollitico que roba preso no importa de que bando
@HoracioCabak Tal cual @HoracioCabak un asco presos el hijo de puta de Insaurralde el gato de la Cirio y Adorni no importa que bando político sea los quiero a todos presos
"Lo de Indio Cuá saltó porque el que le vendió el generador para su casa le dejó una carta manuscrita diciéndole que lo quería conocer. Adorni le dijo que se LA META EN EL ORTO. Ahí el vendedor contó todo"
jajajjajjjaja para ser tan BASURA mínimo hay que tener el culo limpio
Florencia Peña:
- Se mando una cagada
- Dió la cara
- Se responsabilizó
- Pidió disculpas
- La echaron
Manuel Adorni:
- Robó
- Mintió
- Volvió a Mentir
- Mintió otra vez
- Dijo que la plata la encontró en un pendrive
- Le echó la culpa a los periodistas
- Sigue en el cargo
@Miguel_Boggiano Economísta ceo en club de inversores ja hablando de espectáculo, che y a Milei le crees? Todos los liberbobos con los hilos tan obvios queriendo desviar el foco , mira por qué no renuncias y pedís un panel en LAM
“ME COMÍ LA CURVA”
Porque la libertaria y periodista del canal de streaming Neura, Evangelina Aranda, fue la primer persona en difundir la fake news sobre el padre de Lionel Messi.
Resulta que la primera persona que difundió la Fake News del padre de Messi fue una “periodista” que trabaja en Neura, La Derecha Diario, y también en la legislatura de la Ciudad con Pilar Ramirez, o sea una ÑOQUI, no los veo tan indignados con ella che
@latiasebi Es obvio que quiere desviar la atención, todos los cañones apuntan al jefe de gabinete chorro se le ven los hilos todos sus liberbobos indignados por este fake pero la vara para Adorni es baja solo opinan de espectáculo
@elisacarrio@elisacarrio hermosa de mi corazón si buscas también a Milei no lo vas a encontrar está muy ocupado opinando de Florecia Peña, el siempre en lo importante
Carta abierta al Presidente de la Nación.
Señor Presidente:
Le escribo no como un dirigente político, sino como lo que soy hoy: un ciudadano del sector privado. Uno más de los millones de argentinos que producen, que generan trabajo, que arriesgan su capital todos los días y que en su momento decidieron acompañar un cambio que parecía imposible.
Le escribo justamente porque creo en el modelo económico y las reformas que su gobierno está llevando adelante. Y porque creo en él, no puedo quedarme callado ante lo que está pasando. Confío en el cambio cultural que decidimos encarar los argentinos.
Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda.
Acá está el punto que quiero dejarle, con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos. Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen.
Porque las ideas y los proyectos valen más que cualquier relación personal o familiar que un presidente pueda tener. Más que cualquier afecto, cualquier lealtad y cualquier confianza individual, como la que en algún momento tuve en usted. El día que una relación personal pesa más que la coherencia del proyecto, el proyecto empieza a morir por dentro, aunque la economía siga funcionando.
Se lo digo con autoridad moral, porque a mí me tocó vivirlo del otro lado. Fui de los que fundó este espacio. Lo construí desde el principio, cuando casi nadie creía. Y un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando.
Si esa misma vara se aplicó conmigo —un fundador, apartado injustamente—, lo único que pido hoy es que se aplique con la misma firmeza con cualquier funcionario. Sin distinciones, sin blindajes y sin excepciones por cercanía. La coherencia no se reclama solo cuando es cómoda.
No le pido que me dé la razón. Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos.
Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo.
Con respeto, y con la sinceridad de quien quiere que esto salga bien,
Ramiro Marra.