Venimos de una cultura donde la belleza es tu carta de presentación, donde envejecer, engordar o ser “natural” está penado por la sociedad. Venimos del país con las mujeres más bellas, pero eso no significa que debamos cargar con ese peso, o llevar ese título como un mantra.
Mi sueño es ver crecer a mis hijos libres, sin ataduras, sin prejuicios, sin necesitar la aprobación ajena para tomar decisiones. Quiero verlos crecer felices haciendo lo que les gusta, sin llevar el peso de la sociedad. Volando con alas propias.
Estamos preocupados porque los niños tengan adicción a la tecnología, pero como adultos no hacemos nada para reducir nuestra adicción a los dispositivos y estamos todo el día enganchados.