Cada mañana me regalas una parte de tu herencia
y pones en mis manos la libertad más grande,
aunque pueda alejarme de ti.
Cada mañana sales al balcón
y vigilas el horizonte
para ver si vuelvo.
Hijo mío, que estás en la tierra,
haz que tu vida sea
el mejor reflejo de mi nombre.
Adéntrate en mi reino
en cada paso que des,
en cada decisión que tomes,
en cada caricia y cada gesto.
Constrúyelo tú por mí,
y conmigo.
Esa es mi voluntad
en la tierra y en el cielo.
Toma el pan cada día,
consciente de que es
un privilegio y un milagro.
Perdono tus errores,
tus caídas, tus abandonos,
pero haz tú lo mismo
con la fragilidad de tus hermanos.
Lucha para seguir
el camino correcto en la vida,
que yo estaré a tu lado.
Y no tengas miedo,
que el mal no ha de tener
en tu vida
la última palabra
«El Padre Nuestro, a la manera de Dios» @jmolaizola
Desde mi conversión, la Cuaresma siempre me llamó la atención.
Por qué 40 días?
Por qué el ayuno y la penitencia?
Qué significa realmente entrar en el “desierto”?
Mañana inicia con el miércoles de Ceniza…
Y esto es lo que he aprendido.
~ h i l o ~