Decidí ver la vida con amor. Dejé de sobrepensar lo que no controlo, de hacer más grandes los problemas. Entendí que la vida no es lo que me pasa, sino cómo lo afronto. Yo elijo la paz, la gratitud y el amor, porque sé que lo que doy, vuelve y todo lo que pasa me ayuda a crecer.
Despierto, abuso del libre albedrío. Soy la gota que derrama el vaso. Distruto de las consecuencias de mis acciones. Tiro la piedra y no escondo la mano. La vida es buena.