“Qué bueno que tu pareja te ayude con los niños”. No, no “ayuda”. Cuidar, criar, educar y estar presente con sus hijos también es responsabilidad de él. Papá no es un “apoyo” en la crianza. Papá es papá.
A veces lo más decepcionante no es el final de un vínculo, sino cuando el cierre no coincide con la persona que creías conocer. No por idealizar, sino por todo lo que esa persona te fue demostrando.
Creo que perdí mi chispa. Hablo menos, voy a lo mío, aprendí a mantener distancia. No estoy enojado ni resentido. Simplemente ya no tengo la energía para estar como antes. En algún punto del camino entré en ese modo de “me da igual”.
Me desconcierta la gente tan inmadura emocionalmente. ¿Qué tan difícil es parar, pensar en lo que haces y pedir perdón? El ego les queda mucho para lo poco que son.
La lección más difícil que la vida te enseña es que puedes hacer todo bien y aún así perder. Puedes ser amable, trabajar duro, darlo todo, y aún así podría no ser suficiente. Y aprender a estar bien con eso es lo que realmente significa crecer.