Todos hablan de alejarse de alguien, pero nadie habla del duelo que implica tener que mantenerte firme en una decisión sabiendo que no es lo que quieres, pero sí lo que necesitas para tu bienestar y el de la otra persona.
Poco antes de morir mi gato todavía tenía la fuerza suficiente para resistirse a que lo metiera en la transportadora, y me rasguñó fiero un dedo. Durante varios días me arranqué la piel para que no se curara la herida. Me destruyó este texto de Leila.