Festejo de 🇩🇪 2014. “Así caminan los gauchos”. Nadie protestó.
Los europeos, racistas hasta en el fútbol, no se bancan que un país perdido del fin del mundo no trate a las potencias globales con la deferencia y condescendencia con la que están acostumbrados a ser tratados.
Qatar 2022. Messi levanta la copa. ¿Francia? En el vestuario.
Ahí no había gestos infames ni malos perdedores. Pero ojo con "darles la espalda" para ponerse de frente a los tuyos.
Inventaron de Argentina un monstruo porque no soportan que no nos arrodillemos ante ellos.
Qué atrevidos estos argentinos. Un país periférico le quiere disputar la construcción de sentido a las potencias imperiales. Que atrevidos con su cabeza siempre en alto. Con su economía siempre destrozada instalan su música y su cine. Con lo mal que hablan español hicieron de su literatura un género universal. Que atrevidos. Pobres y sin academias dominan el mejor y más lucrativo deporte del mundo. Que atrevidos. Con su educación pública, libre y gratuita. Hasta dejan estudiar a los inmigrantes. Y atenderse en sus hospitales. Que atrevidos. Terrible dictadura y ahora son vanguardia de derechos humanos. Tienen a Milei pero no pudo con la política de género. Que atrevidos. Pelean mano a mano con el país imperial en lugar de refugiarse en la cálida sumisión como hacen los mexicanos, que más de 500 años después siguen pidiendo por favor, déjenos entrar, déjenos ser ustedes.
Que atrevidos estos argentinos. Se siguen negando a bajar la cabeza. Cabeza fueron de la iglesia católica en el mundo. Pero también tuvieron a uno que jugaba al fútbol y el mundo lo veneró como a un díos en la tierra. Y otro que liberó a una isla pero revolucionó al mundo. Y otro más que cruzó una cordillera enfermo y en camilla para liberar un continente. Que atrevidos. Estos días, en el partido más importante del torneo más importante mostraron un bandera anti imperial en el corazón del imperio.
Y un himno que dice que juran con gloria a morir.
Serán atrevidos estos argentinos.
Chicos el chiste de "segundo Francia" lo podíamos hacer nosotros porque éramos primeros.
O sea, si sos México o Uruguay no podés burlarte de nosotros diciéndonos "segundos" si vos saliste noveno o trigésimo séptimo. Dale.
Todo hay que explicar.
Nunca vi algo igual.
Quedara opacado porque España mereció ganar y porque Argentina jugó una pésima final, pero a este tipo le deseo lo peor.
Es un DELINCUENTE.
Lo más gracioso de esta ola anti Argentina que están queriendo instalar es el mal timing que eligieron. Los argentinos nos matamos entre nosotros todo el tiempo EXCEPTO en época mundialista. Es el único momento donde dejamos las diferencias al costado y nos unimos más que nunca.
No vi ningún robo. El arbitro era francés, no le conviene que clasifique Argentina. No tiene porqué ayudarlos. Egipto se cagó, la Copa América nos la ganaron así, por dormidos. A los argentinos tenés que matarlos, les das respiro y te acribillan. Siempre fue así.
Alguien me puede explicar de dónde viene el odio que nos tienen lo mexicanos? Es anterior a Qatar pero no logro identificar cuándo arrancó. Nosotros ni los registrábamos y ahora los detestamos solo para devolverles el favor porq somos educados.
Mi papá me llevaba al colegio todos los días.
No hablábamos mucho.
Él manejaba.
Yo iba mirando por la ventana.
De vez en cuando preguntaba si llevaba tareas.
O si necesitaba dinero.
O si iba a salir más tarde.
Nada más.
Yo crecí pensando que esos trayectos eran puro trámite.
Años después, cuando empecé a trabajar, entendí lo que costaba levantarse temprano.
Lo que pesaba manejar cansado.
Lo fácil que era delegar ese tipo de cosas.
Pero él nunca delegó eso.
Ni una vez.
Cuando se jubiló, lo noté más callado.
Más lento.
Más como si le sobraran horas.
Un día, conversando de nada, me dijo:
—La mejor parte de mi día era llevarte al colegio.
Me reí.
Pensé que exageraba.
Él negó con la cabeza.
—Era el rato que sabía que todavía eras mío.
Sentí algo raro en el pecho.
Porque para mí habían sido viajes mudos.
Repetidos.
Olvidables.
Y para él eran despedidas pequeñas que yo ni siquiera sabía que estaba viviendo.
A veces uno recuerda solo lo que faltó.
Y se le olvida mirar todo lo que el otro sí hizo…
aunque nunca supo adornarlo con palabras.
Uno de los mejores recuerdos que tengo en la vida era lo que yo significaba para mis abuelos, como me veían, como me hacían sentir. A sus ojos yo era básicamente las 7 maravillas todas juntas