no importa cuánto ames a una persona, tu amor no le va a ganar nunca a su crianza, a los años donde nadie lo escuchó, a los padres que no lo vieron, a la idea mediocre del amor con la que creció y mucho menos a su fachada de autosuficiencia
Me atrevo a decir que una de las tristezas más profundas es aquella que ya no necesita lágrimas. Te recuestas en la cama y sientes que algo dentro de ti se apagó. No lloras, no esperas, no deseas nada; solo permaneces ahí, intentando existir, mientras el mundo sigue.
"Escucha a tu cuerpo"
Mi cuerpo: renuncia a tu trabajo, desaparece de la sociedad, haz amistad con las vacas del campo, abandona todo y vuélvete una con los árboles