No hay nadie que me conozca mejor que la persona que me ha visto reír a carcajadas, que me ha visto bailar de la nada, contar mis chistes, llorar cuando algo me estresa y cantar porque estoy feliz.
Confía en el proceso.
En el que no se ve.
En el que no se celebra.
En el que a nadie le importa si avanzas o no.
Porque ese es el único lugar
donde se construye alguien de verdad.