En este Domingo de Ramos, aunque no puedo abrazarlos en persona, espiritualmente estoy muy cerca de ustedes, compartiendo en nuestras oraciones la esperanza que hoy renace en Venezuela.
Desde aquí, le agradezco tanto a Dios por cuidarnos e impulsarnos a hacer el bien, que convierta nuestros sufrimientos en aprendizajes, que nos dé mucha firmeza y serenidad, y que nunca, nunca, dudemos que el bien triunfará sobre el mal.
Que Dios bendiga a Venezuela y a cada uno de sus hijos. 🙏🏻