@antonello Muy de acuerdo con tu comentario. A excepción de la alusión al “capitalismo”. Este es todo lo contrario a fiestas VIP. El capitalismo se basa en el trabajo, ahorro e inversión. Pero estoy de acuerdo con lo que querías decir
@SHkBk_GRX Capitalismo es justamente todo lo contrario: Ahorrar, invertir y trabajar.
En lo de "Neoliberal" ya no entro, porque es un concepto "invent".
Que esto es producto del capitalismo salvaje y las ansias de acumular riqueza de los ricos a base de recortar gastos por todos lados deberíais saberlo.
@LaCamellaFeliz Claro, porque cuando algo escasea la solución nunca ha sido producir más.
Por eso para bajar el precio del aceite prohibimos olivares, para arreglar el hambre cerramos granjas y para solucionar la vivienda… impedimos construir.
La física económica neoliberal otra vez.
@Alissonofabitch Lo preocupante no es sólo que Hacienda pueda equivocarse.
Lo preocupante es que mucha gente ya da por hecho que si el Estado te reclama decenas de millones, “algo habrás hecho”, y si te los devuelve, sigue pareciéndoles mal.
Presunción de culpabilidad fiscal como deporte.
@Jonsilverelargo La pregunta parece inocente, pero parte de una idea curiosa:
que si ganas menos de 30k “te corresponde” votar izquierda.
Igual simplemente hay gente que prioriza crecimiento económico, empleo o castigar malas gestiones antes que etiquetas ideológicas.
@nicogallardo97 El problema es que mezclamos salario con patrimonio como si fueran lo mismo.
Un trabajador paga IRPF sobre renta del trabajo.
Un inversor paga sociedades, dividendos, plusvalías, patrimonio, sucesiones, etc. Otra cosa es debatir si el sistema está bien diseñado o no.
@ionebelarra Me hace gracia que “especular con la vivienda” signifique construir poco, poner trabas a todo, freír a impuestos y luego sorprenderse porque faltan pisos y cuestan una fortuna.
El mercado inmobiliario español parece diseñado por Kafka y regulado por Twitter.
@Sr_Donze Claro que hay diferencias.
Unos quieren subirte impuestos para salvar el planeta, otros para salvar Andalucía y otros para salvarte de ti mismo.
Pero el verde corporativo ya lo tienen alineado.
@juansotoivars Qué emoción. Millones de personas convencidas de que esta vez sí llegará “el cambio definitivo”.
Spoiler: seguirá creciendo el BOE, subirá algún impuesto “temporal”, cambiarán cuatro asesores de despacho… y el lunes a currar otra vez.
@LocodlDividendo Antes de Tinder, Netflix, alquileres imposibles, jornadas infinitas, ansiedad colectiva y gente viviendo hasta los 35 en casa de sus padres… la humanidad iba por ahí teniendo hijos sin freno solo porque no conocía el preservativo. 😂😂
Je veux présenter mes excuses, au nom des Français, pour avoir enfanté la French Theory (qui a enfanté la pire des merdes idéologiques : le wokisme).
Nous avons donné au monde Descartes, Pascal, Tocqueville. Et puis, dans les ruines intellectuelles de l'après-68, nous avons donné Foucault, Derrida, Deleuze. Trois hommes brillants qui ont fabriqué, dans l'élégance de notre langue, l'arme idéologique qui paralyse aujourd'hui l'Occident.
Il faut comprendre ce qu'ils ont fait. Foucault a enseigné que la vérité n'existe pas, qu'il n'y a que des rapports de pouvoir déguisés en savoir. Que la science, la raison, la justice, l'institution médicale, l'école, la prison, la sexualité, tout n'est qu'une mise en scène de la domination. Derrida a enseigné que les textes n'ont pas de sens stable, que tout signifiant glisse, que toute lecture est une trahison, que l'auteur est mort et que le lecteur règne. Deleuze a enseigné qu'il fallait préférer le rhizome à l'arbre, le nomade au sédentaire, le désir à la loi, le devenir à l'être, la différence à l'identité.
Pris isolément, ce sont des thèses discutables. Combinées, exportées, vulgarisées, elles forment un système. Et ce système est un poison.
Car voici ce qui s'est passé. Ces textes, illisibles en France, ont traversé l'Atlantique. Les départements de Yale, de Berkeley, de Columbia les ont absorbés dans les années 80. Ils y ont trouvé un terreau qui n'existait pas chez nous : le puritanisme américain, sa culpabilité raciale, son obsession identitaire. La French Theory s'est mariée à ce substrat, et l'enfant de ce mariage s'appelle le wokisme.
Judith Butler lit Foucault et invente le genre performatif. Edward Said lit Foucault et invente le post-colonialisme académique. Kimberlé Crenshaw hérite du cadre et invente l'intersectionnalité. À chaque étape, la matrice est française : il n'y a pas de vérité, il n'y a que du pouvoir, donc toute hiérarchie est suspecte, toute institution est oppressive, toute norme est violence, toute identité est construite donc négociable, toute majorité est coupable.
Voilà comment trois philosophes parisiens, qui n'ont probablement jamais imaginé leurs conséquences pratiques, ont fourni le logiciel d'exploitation à une génération entière d'activistes, de bureaucrates universitaires, de DRH, de journalistes, de législateurs. Voilà comment on a obtenu une civilisation qui ne sait plus dire si une femme est une femme, si sa propre histoire mérite d'être défendue, si le mérite existe, si la vérité se distingue de l'opinion.
C'est de la merde pour une raison simple, et il faut la dire calmement. Une civilisation se tient debout sur trois piliers : la croyance qu'il existe une vérité accessible à la raison, la croyance qu'il existe un bien distinct du mal, la croyance qu'il existe un héritage à transmettre. La French Theory a entrepris de dynamiter les trois. Pas par méchanceté. Par jeu intellectuel, par fascination du soupçon, par haine de la bourgeoisie qui les avait nourris. Mais le résultat est là. Une génération entière a appris à déconstruire et n'a jamais appris à construire. Une génération entière sait soupçonner et ne sait plus admirer. Une génération entière voit le pouvoir partout et la beauté nulle part.
Je m'excuse parce que nous, Français, avons une responsabilité particulière. C'est notre langue, nos universités, nos éditeurs, notre prestige qui ont donné à ce nihilisme son emballage chic. Sans la légitimité de la Sorbonne et de Vincennes, ces idées n'auraient jamais traversé l'océan. Nous avons exporté le doute comme d'autres exportent des armes.
Ce qui se construit maintenant, en silicon valley, dans les labos d'IA, dans les startups, dans les ateliers, dans tous les lieux où des gens fabriquent encore des choses au lieu de les déconstruire, c'est la réponse. Une civilisation se reconstruit par les bâtisseurs, pas par les commentateurs. Par ceux qui croient que la vérité existe et qu'elle vaut qu'on s'y consacre. Par ceux qui assument une hiérarchie du beau, du vrai, du bon, et qui n'ont pas honte de la transmettre.
Alors pardon. Et au travail.
Larry Ellison acaba de hacer la única pregunta que ningún periodista en la Tierra puede responder.
Un periodista del Wall Street Journal le dijo a la cara a Larry Ellison que Elon Musk no sabe lo que hace.
Ellison no discutió. No se alteró. Solo hizo una pregunta.
Ellison:
“Este tipo aterriza cohetes sobre plataformas robóticas en medio del océano… ¿y tú dices que no sabe lo que hace? ¿Alguna vez has aterrizado un cohete?”
Una sola pregunta. Sin posibilidad de recuperación.
Ellison:
“¿Quién eres tú? ¿Por qué debería creerte a ti antes que a mi amigo Elon?”
Esta es la pregunta que toda la clase mediática lleva una década esquivando:
¿Quién eres tú para juzgar?
¿Qué has construido?
¿Qué has lanzado?
¿Qué problema has resuelto que no implique un teclado y una fecha límite?
Ellison:
“Ahí estás tú, delante de tu Apple Macintosh, escribiendo un artículo diciendo que Elon es un idiota.”
Se sientan detrás de un portátil que no diseñaron.
Usan una red que no construyeron.
Funcionando sobre chips de silicio que ni siquiera pueden explicar.
Para decirle al mundo que el hombre que envía humanos al espacio no sabe lo que hace.
Nunca han construido nada más pesado que un documento de Word.
Y aun así lo publican con absoluta certeza.
Eso es lo que debería inquietarte.
No la crítica.
Sino la confianza con la que la hacen.
La ausencia total de autoconciencia necesaria para juzgar disciplinas en las que no durarían ni un semestre.
Musk no opera en opiniones.
Opera en la capa física del universo, donde las matemáticas funcionan… o el cohete no regresa.
Sus críticos operan en un editor de texto.
Construyó el vehículo que transporta astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional.
La constelación de satélites que lleva internet a zonas de guerra activas.
El coche eléctrico que obligó a todos los fabricantes del planeta a abandonar sus planes basados en motores de combustión.
Sus críticos más ruidosos construyeron una firma al final de un artículo.
Entonces… ¿por qué tanto odio coordinado?
Porque perdieron la correa.
Los ataques no aumentaron porque Musk empeorara como ingeniero.
Aumentaron porque compró X.
Abrió el algoritmo.
Le devolvió la plaza pública a la gente.
Y destruyó su capacidad de controlar lo que puedes pensar.
No odian al ingeniero.
Odian que el ingeniero les quitó el monopolio.
No puedes cancelar un cohete.
No puedes publicar un artículo contra la gravedad.
No puedes editar las leyes de la física.
Ellos controlan la narrativa.
Él controla la física.
Y uno de los dos va camino a Marte.