La crítica del trabajo en los últimos dos siglos —una crítica minoritaria, a menudo limitada a los ambientes artísticos y bohemios, con el "Nunca trabajes" de Guy Debord como su punto culminante— nunca ha tenido realmente en cuenta lo que Marx llamó "la doble naturaleza del trabajo": abstracta y concreta.
✍🏻 Anselmo Jappe
🗞️ El Topo Express
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#Trabajo #Pereza #Capitalismo #Tecnología
⚡🔴 Esto no es Auschwitz. Esto no es Gaza. Esto es Cisjordania, Palestina.
Están incendiando las casas de la gente mientras las familias y los niños duermen dentro, violando la Convención de Ginebra y la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU.
La diferencia entre Palestina y Auschwitz es que el mundo todavía tiene la oportunidad de detener el Holocausto en Palestina.
Dejen de llamarlos "colonos"; son invasores—terrorismo patrocinado por Occidente.
El ministro de carbon de la Unión Soviética había sido minero de carbon desde que era adolescente, pero ustedes prefieren quedarse con la versión gringa de las cosas
Ejercicios de adiestramiento y entrenamiento rutinario sobrevolando una ciudad a las 11 de la noche con un caza, despertando y asustando a todos los que tenemos que madrugar.
Poco asco les tenemos para el que se merecen.
José María Quesada Lasarte, el pionero de ETA machacado por la tortura.
50 años de una muerte poco conocida y nunca explicada.
El 29 de enero hizo 50 años que falleció José María Quesada Lasarte, uno de los primeros voluntarios de ETA. Tenía 33 años y fue detenido, golpeado y torturado en numerosas ocasiones, siempre bajo las órdenes de Melitón Manzanas, la última el Primero de Mayo de 1967, cuando su salud estaba ya muy quebrada. Su muerte, en 1968, precedió en unos meses a la de Txabi Etxebarrieta, cuyo 50 aniversario será recordado, asimismo, en junio de este año.
José María Quesada nació el 23 de julio de 1934 en un modesto piso de la calle Fermín Calbetón, en la Parte Vieja donostiarra. Dos años más tarde nacería su hermana Juani. La madre, Teresa Lasarte Imaz, había llegado a la capital guipuzcoana en busca de trabajo desde Ondarroa. El padre, Eugenio Quesada Urkia trabajaba en Contadores, y provenía, por parte paterna, de Asturias.
Eugenio Quesada se alistó de inmediato en el Ejército republicano vasco tras la sublevación militar franquista. Murió según los datos del Gobierno del lehendakari Agirre, en mayo de 1937 en los combates en el Bizkargi. Sin embargo, aún hoy, 80 años después, sus restos siguen desaparecidos y su nombre figura en las listas que gestiona la Sociedad de Ciencias Aranzadi para su búsqueda.
La viuda Teresa tuvo que sacar adelante a los dos hijos de corta edad. Limpiando pisos y llevando la portería de la que sería vivienda de la familia. Ya en el barrio de El Antiguo. Allí creció José Mari, que desde muy joven tuvo que abandonar los estudios y trabajar, al comienzo en una tienda de repuestos de linternería.
En la segunda parte de la década de 1950, el barrio de El Antiguo concitará una actividad juvenil extraordinaria en torno a la parroquia de «los Luises» (San Luis Gonzaga). Las salidas montañeras se convirtieron en módulo de escape y, por extensión, de organización juvenil. José Mari Quesada y su cuadrilla estaban en medio de las actividades que cada vez fueron más políticas.
En 1958, José Mari sufrió la primera detención que de los calabozos de la comisaría que dirigía Melitón Manzanas le llevaron por varios días a la prisión de Martutene. Desde entonces y hasta 1962 sería detenido media docena de veces. Ya tenía preparada una manta que se la incorporaba cuando inspectores de paisano llamaban a su puerta en la casa Ederrena, donde vivía con su madre y hermana.
Hace un par de años, el historiador Mikel Aizpuru ha dado publicidad a un documento del Archivo Histórico Nacional en el que un informe policial de 1961 relata el hilo que condujo al nacimiento de ETA. Para la inteligencia española, José Luis Álvarez Enparanza Txillardegi era el máximo líder de la Juventud Vasca (Eusko Gaztedi), seguido en el «escalafón orgánico» por José Mari Quesada.
En julio de 1961, tras el descarrilamiento de un tren de veteranos combatientes franquistas y la quema de dos banderas españolas, la Policía practicó una gran redada en Gipuzkoa y Bizkaia que desmanteló la mayor parte de la nueva organización ETA y en particular de su sexta rama, la activista. La compartimentación de tareas en la clandestinidad y las dudas policiales que aún eran incapaces de discernir entre los militantes de ETA y los de Eusko Gaztedi, salvaron a Quesada del ingreso en prisión. No así a la mayoría de sus compañeros, incluida su cuadrilla, que acabó en la cárcel.
Para descongestionar su situación personal, la nueva dirección de ETA, ya ubicada en Ipar Euskal Herria, encargó a Quesada la difícil tarea de organizar cuadros para la organización en Nafarroa, donde aún no había llegado. Así que a pesar de residir en Donostia, José Mari Quesada sería el primer responsable de ETA en Nafarroa.
Hasta que el 18 de agosto de 1962, un grupo anarquista, con la ayuda de ETA que había trasladado los explosivos hasta Donostia, intentó el magnicidio. Franco que veraneaba en la residencia del Palacio de Aiete (hoy Casa de la paz y los Derechos Humanos), era el objetivo. El ingenio no llegó a explotar, pero las consecuencias fueron terribles: decenas de detenciones, palos de ciego y torturas. Atentar contra el dictador eran palabras mayores.
En esa misma fecha, José María Quesada asistía a la boda de su hermana Juani. De noche, los recién casados partieron de vieja de bodas hacia Iruñea. La policía, mientras, entraba en el domicilio familiar, llevándose a José Mari. En comisaría sería apaleado hasta perder la conciencia, con porras y palos, en la cabeza. Manzanas ya tenía constancia de su militancia en ETA y ahora quería imputarle el intento de magnicidio.
Nadie sabe a ciencia cierta cuanto tiempo estuvo Quesada en la comisaría de Donostia. Otros compañeros le vieron con un aspecto lamentable en los calabozos de la DGS en la Puerta del Sol madrileña. Cuando llegó a la prisión de Carabanchel el resto de internos quedó acongojado. Eduardo Ferrán recuerda que tenía la cabeza molida a golpes y que las rotulas de sus rodillas eran visibles. No podía andar y tenía los pantalones pegados a sus piernas.
José Mari Quesada sería juzgado en Consejo de Guerra (1.220/62) por asistir a una reunión donde se reorganizó ETA después de las caídas de 1961, por ser responsable de ETA en Nafarroa y por «repartir 8.000 pesetas entre familiares de presos políticos (sic)». La sentencia señalaba que militaba en una organización que «desde principios de 1959 es enemiga declarada del orden jurídico-social establecido en España cuya finalidad política suprema se dirige a la independencia del territorio que denominan Euzkadi».
La prisión fue una tortura añadida para un maltrecho Quesada. Mejoró su euskara de la mano de Rafa Albisu y comenzó a tener unos terribles dolores de cabeza. Quienes le recuerdan hablan de un hecho sorprendente. En unos meses, su cabello se le encanó del todo, a pesar de su edad, 28 años.
Salió de prisión a finales de octubre de 1963, aprovechando un indulto generalizado que ofreció el régimen franquista a la muerte del papa Juan XXIII. Ya nada sería igual. Quesada mantuvo sus inquietudes, sus relaciones con el entorno en el que había militado, pero su salud estaba sumamente quebrada. Su novia, Arantza del caserío Txokolatene de Ondarreta, recuerda sus terribles jaquecas y cómo los dolores le martirizaban.
En los años siguientes, José Mari fue operado en tres ocasiones. Todas ellas para superar los efectos de los golpes que había recibido en la cabeza. La primera fue una operación de oído, realizada por el doctor Larre. Las otras dos en el cerebro. La inicial a través de una trepanación que le hizo el doctor Arrazola y donde le descubrieron una zona afectada por una necrosis. La segunda para tratar de frenar la infección.
A mediados de 1967, Quesada comenzó a tener problemas con la memoria y a que sus dolores fueran insoportables. A finales de noviembre fue ingresado en el hospital de Donostia, donde sus amigos, tanto de cuadrilla como de militancia, y en especial su cuñado Primi, pasaban las 24 horas arropándole. Falleció al mediodía del 29 de enero de 1968, ahora hace 50 años. Su cuadrilla le conocía con el sobrenombre de Poxpolio (recordando su mala dicción de pospolo/cerilla). Su nombre de guerra, en la clandestinidad, fue «Jaime».
Sus compañeros le escribieron una necrológica en «Guia», la revista de los Luises de El Antiguo: «en nuestra memoria quedará grabada siempre la sencillez de tu persona». El director del hospital, comunicó a la familia el fallecimiento de José Mari con un «no puedo decirles el origen de su muerte, pero ya lo imaginan».
Cincuenta años más tarde, quienes sobreviven al inexorable ciclo biológico de la historia y conocieron a Quesada no dudan en reafirmarse en que el militante donostiarra murió a consecuencias de las torturas infligidas por Melitón Manzanas y López Arribas en Donostia y policías desconocidos en Madrid. Y que su agonía que se prolongó por varios años, fue horrible. Un testimonio refrendado por aquellos que compartieron militancia y se mantienen con vida en este 50 aniversario: Iñaki Larramendi, Eneko Irigarai, Eduardo Ferrán, Pontxo Iriarte, su cuñado Primitivo Lizarrondo y su compañera de entonces, Arantza Bereziartua.
(Texto de Iñagi Egaña para naiz. 2018)
OPINIÓN | Ikurrina, por Rikardo Arregi: "Banderek bizimoduak ordezkatzen dituzte, eta oker egongo naiz, baina nik ikurrina askatasunarekin lotzen dut oraindik"
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On August 18, 1944, sensing his impending defeat, Hitler secretly ordered the murder of Ernst Thälmann, the revolutionary leader of the Communist Party of Germany (KPD). After enduring 11 years of Nazi imprisonment and torture, Thälmann was executed at the Buchenwald concentration camp.
Eduardo Chillida y Pablo Palazuelo propinaron una paliza "a dos exiliados catalanes al grito de «¡No hemos matado a suficientes rojos separatistas!», cuando quisieron descolgar la bandera franquista del pabellón del Collége d'Espagne de París en 1949".
Muere a los 83 años el mago Juan Tamariz
Su hija Ana Tamariz lo ha confirmado a través de un comunicado: “Su recuerdo y su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros”
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#TalDiaComoHoy de 1492: se presenta a la reina Isabel I de Castilla la primera Gramática de la lengua castellana, obra de Antonio de Nebrija. Constituye el primer estudio sobre la lengua castellana y sobre una lengua romance.
Un proveedor con pasado nazi suministra a la Ertzaintza el software de videovigilancia israelí BriefCam.
El patriarca de la familia el nazi. Liesau fue acusado de comprar animales para propagar la peste en los campos de concentración y Franco lo protegió. https://t.co/rluBgzlCcI
🇮🇱🇵🇸 El ministro israelí Ben Gvir pidió matar cada noche a decenas de palestinos en Gaza
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, planteó que las fuerzas israelíes deberían matar “30 o 40” personas cada noche en la Franja de Gaza.
“Hay gente allí que no merece vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”, declaró el integrante del Gobierno de Benjamín Netanyahu.
Su padre fusilado en Tudela, su hija desaparecida en Argentina.
Mercedes Colás Irisarri “Porota”.
Nació en 1925 y vivió hasta su adolescencia en Lodosa (Navarra). A su padre, José María, dirigente de la CNT, le fusilaron en Tudela cuando contaba 40 años, los requetes de Lodosa. Su madre, Honorata, quedó viuda al cuidado de tres hijas. A Mercedes, con apenas 12 años, le cortaron el pelo, acusada de tener una gran inteligencia y de haber dado varios mítines comunistas pronunciando vibrantes y alentadores discursos a los de la CNT.
Con un gorro y unas trenzas postizas que disimulaban su cabeza, fue vestida de blanco y llevada a bautizar y comulgar con una hermana de 17 años. Su madre, abuelo y otros parientes de la significada familia anarquista fueron, asimismo, obligados a comulgar entre la satisfacción del público derechista que acudió al acto. Culminando esta situación, el responsable de la detención y fusilamiento de su padre, Luciano Aramendía, hizo de padrino de Mercedes en la iglesia. Poco más tarde, y ante una vida que se hacía imposible, la familia Colás-Irisarri emigró a América, estableciéndose en Argentina. En el país sudamericano, Mercedes rehizo su vida, hasta que llegó la dictadura militar en los años setenta del siglo XX. Entonces su hija Alicia fue secuestrada y, probablemente, asesinada. A partir de aquel momento, Mercedes comenzó una nueva etapa política, participando activamente en la creación de la asociación Madres de la Plaza de Mayo.
Tomado del libro de Iñaki Egaña, Mil noticias insólitas.