Con Paloma gobernando estaríamos hablando de los planes de Peñalosa para llenar de cemento el país, Pinzón de como llenar de plomo a las guerrillas y Oviedo de salvar el sistema de salud.
Pero eligieron a Abelardo y estamos en donde hacer la posesión y gobernar en Barranquilla.
“Maldito seas, Estado de Israel”… decía Hugo Chávez en 2010.
En 2009 se rompieron relaciones diplomáticas (y así se mantuvieron por 17 años)
Sus herederos del PSUV ayer:
#EnDesarrollo El senador del Centro Democrático, Rafael Nieto, propuso que Abelardo De La Espriella se posesione ante el Congreso en cualquier lugar del país, pero no dentro de una guarnición militar.
"Nosotros tenemos que preservar la institucionalidad democrática y, en el ejercicio simbólico, el mensaje que se envía de un presidente que se posesiona frente a los militares es absoluta y completamente equivocado", dijo durante el debate en el Senado que se desarrolla a esta hora y en el que se definirá si De La Espriella puede posesionarse o no en una guarnición militar. #VocesySonidos
El Centro Democrático quería la Presidencia del Congreso por ser el partido más votado del Congreso y el Pacto Histórico no le iba a votar al candidato de Abelardo para la Presidencia del Senado.
¿Alianza? EN ABSOLUTO.
Ni el PH ni el CD son amigos. Todo lo contrario.
Cada quien votó por sus intereses y en esta coincidieron.
A De La Espriella le toca acercarse a Uribe y reconstruir una relación que deterioró sin necesidad. Y le conviene hacerlo rápido, porque el primer año es el único en el que un presidente tiene capital político de sobra, y él empezó a gastarlo antes de posesionarse.
El fracaso de Abelardo no vendrá por falta de capacidad, sino por su ego y por el sectarismo de sus seguidores. Cuando elevan a un líder a deidad, dejan de cuestionarlo y terminan alimentando la idea de que es autosuficiente e infalible. Ningún proyecto político serio puede sostenerse sobre el culto a la personalidad.
Eso de que “el petrouribismo acaba de nacer” es un análisis muy pandito. Aquí no nació nada: el Gobierno entrante pintó la cancha y las reglas de juego de tal manera que la única salida posible era esta alianza coyuntural y específica entre el Pacto y el Centro Democrático.
1️⃣ Dijeron que el presidente electo @ABDELAESPRIELLA quería que fuera Deluque, como si el Congreso fuera un apéndice del Ejecutivo. 2️⃣ Le advirtieron a @AlvaroUribeVel, en tono de amenaza, que no solo iba a perder sino que “si era a voto limpio” la izquierda y @petrogustavo terminarían decidiendo y eso, en vez de disuadir, alebrestó el “panal de abejas”. 3️⃣ En lugar de construir acuerdos, se optó por ganar el pulso a las malas.
En política, si hay algo que une más que los amores son los odios. Y quedó claro que las heridas de la campaña siguen abiertas: esta elección, en vez de ayudar a cerrarlas, las profundizó.
Mecánica pura.
Los congresistas aliados del nuevo gobierno votaron, TODOS, para elegir por unanimidad la Mesa Directiva de la Cámara. Es decir, a Abelardo y Lara les gustó que todos, incluyendo al CD y Pacto Histórico, votaran así.
Pero no les gustó que ese mismo Pacto votara en contra de ellos en Senado, al lado del CD.
O se es muy ingenuo para desconocer las mecánicas internas del Congreso de la República, o se es muy arrogante para creer que a los congresistas los pueden derrotar en su propia cancha.
Abelardo salió picado.
Uribe dijo que en el Centro Democrático trabajarían como abejas y las abejas terminaron picando al tigre. Pero la metáfora va más allá. En el toreo, la pica busca obligar al toro a bajar la cabeza. De La Espriella quiso hacer algo parecido con Uribe. Lo ignoró, lo provocó y lo desafió para demostrarle quién mandaba en la nueva derecha. Pero calculó mal. Quien terminó picado fue Abelardo y ahora será él quien tenga que bajar la cabeza.
La derrota de Alfredo Deluque en la elección de presidente del Senado fue una torpeza política monumental. Antes de posesionarse, Abelardo consiguió lo que parecía imposible: unir a Uribe y al Pacto Histórico en su contra.
Pero esa alianza no surgió de la nada. Abelardo la fue construyendo, desplante tras desplante. Uribe lo apoyó después de la primera vuelta y no recibió ni siquiera un agradecimiento público. Tras la victoria, el Centro Democrático se declaró partido de gobierno y tampoco hubo reconocimiento. Ni una llamada. Cuando llegó el momento de definir las mesas directivas, Abelardo trató a Uribe y a la bancada más grande de su coalición como actores secundarios.
Luego, en plena puja por la elección del presidente del Senado, nombró como ministra a Paola Holguín. El nombramiento se defiende por sus méritos, pero se leyó como un desafío: aquí hay vida para quienes estén dispuestos a dejar a Uribe. Fue otra banderilla.
El error fue creer que ya no necesitaba a Uribe porque había sacado trece millones de votos. Confundió el respaldo de los electores con la obediencia del Congreso. Pensó que ganar la Presidencia le entregaría las llaves del Capitolio, pero Honorio Henríquez acaba de demostrarle que no es así.
Y no fue una derrota estrecha. Honorio sacó 56 votos y Deluque 45. Once votos de diferencia son una paliza considerable. Si hubiera perdido por uno, podría pensarse que un senador se torció a última hora. Pero para cambiar el resultado, seis senadores habrían tenido que cambiar de bando. Abelardo no perdió una mayoría precaria, al parecer nunca la tuvo.
La derrota también es estruendosa para Rodrigo Lara. Su único trabajo era conseguir esos votos. O creyó que tenía una mayoría inexistente, lo que revela una grave desconexión con el Congreso, o sabía que los números no alcanzaban y prefirió decirle al jefe que todo iba bien. Incompetencia o adulación, el resultado fue el mismo.
Y aquí aparece el problema más preocupante. De La Espriella parece rodeado de personas dispuestas a confirmarle que siempre tiene razón, pero alejado de quienes podrían decirle cuándo se equivoca. Ya había recibido un primer llamado de atención en la segunda vuelta, cuando una elección que parecía asegurada terminó siendo mucho más estrecha de lo esperado.
El dato histórico agrava el golpe. Desde 1994 ningún presidente electo había sido derrotado en la elección del primer presidente del Senado, el mismo que le impone la banda presidencial. Abelardo no solo perdió su primera votación en el Congreso, sino que dejó la ceremonia de su propia posesión en manos del hombre que lo derrotó.
Sin embargo, Uribe tampoco sale ileso. Sus electores esperaban que acompañara al nuevo gobierno sin abrir otra guerra dentro de la derecha. En cambio, terminó celebrando una victoria al lado de Iván Cepeda y el Pacto Histórico. Puede tener un argumento parlamentario legítimo, pero la imagen es difícil de explicar.
Faltan dos semanas para el 7 de agosto y cuatro años por delante. Abelardo quiso picar a Uribe para obligarlo a bajar la cabeza, pero fue él quien recibió la pica. Ahora le toca acercarse, negociar y reconstruir una relación que deterioró sin necesidad. Y le conviene hacerlo rápido, porque el primer año es el único en el que un presidente tiene capital político de sobra, y él empezó a gastarlo antes de posesionarse.
@Maryaristizabal Es que el primer error del gobierno es desconocer al centro democrático como un aliado. Fue el partido que le hizo más oposición al petrismo, fue el primer partido en lanzarse como partido de gobierno de Abelardo sin haber negociado nada, y después lo ningunearon.
El .@CeDemocratico quiere que al presidente electo le vaya bien, porque si le va bien a él, le va bien a Colombia. No parece existir la misma disposición del otro lado.
Si .@ABDELAESPRIELLA no rectifica a tiempo y trabaja en equipo, nos esperan cuatro años de confrontación permanente.
El abelardismo tuvo un surgimiento tan rápido como extraordinario. Pero si ataca y desconoce a quienes hicieron posible ese triunfo, puede tener un ocaso aún más rápido.
Uribe se dio la pela para construir una bancada de 47 congresistas, ahora los hijueputas que solo montaron 4 senadores, le exigen a Uribe que se arrodille a un aparecido que jamás movio un dedo por defender a Colombia.
Cómanse un cerro de mierda.
Veo a los seguidores de ADLE muy emocionales, siguen sin entender que ADLE tenía todo el CD de su lado desde antes y optó por ningunearlos.
Ahí tiene el resultado.
Uribe duró ocho años con Santos en la presidencia tirándole mierda y con mayorías aplastantes derrotando al CD. Después de eso volvió a poner presidente. Petro también lo atacó durante estos cuatro años. Esta vez no puso presidente, pero puso el mayor número de congresistas en la historia del CD y son la segunda fuerza legislativa del país. Uribe sabe ganar y sabe perder también. Hay muchos que por muy jóvenes, lo dan por acabado. Otros más mayores por deseo o por ignorancia piensan igual. Lo cierto es que subestimar a la figura más importante en la política de Colombia en el siglo XXI es un poco estúpido y puede salir caro.
Primer golpe duro a Abelardo. Se confirman tres cosas:
-Que Uribe no está muerto
-Que Abelardo es un principiante y está lejos de ser un estadista
-Que Lara un absoluto incapaz que está ahí por amistad
Lección contundente. Hay que gobernar con la gente que sabe de esto.