—Tomó una bocanada de aire, escuchando vagamente su nombre antes de sacudir la cabeza. Se tuvo que sentar en una silla, estaba mareado. Demasiado para darse cuenta de las marcas que le habían salido en los brazos.—
—No sabe muy bien qué es lo que está pasando, pero por un momento ha sentido que la vista se le nubla. Coloca la mano en la pared más cercana, pues temía caerse de un momento a otro. Sin duda, o se estaba volviendo muy hipocondríaco, o algo le estaba pasando.—
—Se le acopla al ladito, que hasta hace nada eran compañeros de trabajo y de vez en cuando extraña "algo" de normalidad. Suerte que por esa planta sí que se pueden mover.— Hey.
—ahí está, sentado en la mesa de recepción como en los viejos tiempos mientras ignora el panorama a la vez que sigue leyendo uno de los libros que se ha cogido de la biblioteca—.