“Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.”
Si el precio de haber tenido los huevos de mostrar esta bandera, mojando la oreja a la FIFA, a Trump y a Milei, fue haber perdido la Copa del Mundo, entonces que se metan la Copa en el OGT, porque la gloria es Argentina, y las Malvinas también.